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Un análisis de costes. AINE frente a condroitín sulfato

El aumento poblacional y su envejecimiento progresivo van a condicionar, lógicamente, un claro aumento de la prevalencia de la artrosis, que en la actualidad se cifra en el 10,2% de la población general en España.

 Este aumento de la prevalencia de la enfermedad, unido a los costes (directos y también indirectos) generados por las incapacidades laborales transitorias y permanentes, sin olvidar la incapacidad funcional que ocasiona la artrosis, constituye un verdadero problema de salud pública, e implica un aumento importante de consumo de recursos sanitarios.

Actualmente los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) suelen ser los fármacos más usados para el tratamiento de la artrosis; sin embargo, se ha constatado que su empleo puede ocasionar trastornos gastrointestinales, renales y cardiovasculares, hasta el punto de que se protocoliza el uso de los AINE en la menor dosis y durante el menor tiempo posible.

Por otra parte, el condroitín sulfato se clasifica dentro de los fármacos de acción lenta para el tratamiento sintomático de la artrosis (SYSADOA), estando aprobado como medicamento en varios países de Europa y como nutracéutico en Estados Unidos, entre otros países. No pocos estudios han demostrado los efectos beneficiosos del condroitín sulfato en la disminución del dolor, la mejora de la capacidad funcional y la reducción en la toma de AINE, así como su buena tolerabilidad y su efecto remanente tras la supresión del tratamiento.

El creciente coste de las terapias farmacológicas junto con sus efectos adversos ha suscitado la realización de estudios económicos que comparen el coste de tratamientos con resultados similares (estudio de minimización de costes). En este sentido, los autores del estudio VECTRA (Valoración Económica y Sanitaria de Condroitín Sulfato para el Tratamiento de la Artrosis) establecieron como objetivos concretos, por un lado, comparar el coste medio estimado de un paciente con artrosis tratado durante 6 meses con condroitín sulfato y AINE, respectivamente, y por otro lado, determinar el posible impacto presupuestario que tendría la reducción del consumo de AINE con la administración en monoterapia o conjunta de condroitín sulfato en el Sistema Nacional de Salud.

Los autores realizan un estudio de minimización de costes comparando ambos tratamientos en las dosis y pautas recomendadas durante 6 meses. Se trata de un estudio retrospectivo donde se recogieron el consumo sanitario de 530 pacientes con artrosis y tratados con condroitín sulfato o AINE (excluyéndose los inhibidores de la COX-2). La eficacia y la incidencia de efectos adversos se estimaron a partir del metaanálisis de ensayos clínicos aleatorizados. Se hicieron análisis de sensibilidad simples univariantes del caso básico.

En relación con los resultados, los autores detectaron un 65,3% de pacientes con dolor moderado y un 23% con dolor de intensidad grave. 233 pacientes recibieron condroitín sulfato y 234 AINE, y 63 pacientes tomaron ambos fármacos. El 28,3 y el 23,8% de pacientes que tomaban AINE cambiaron el tratamiento a condroitín sulfato o a la combinación de ambos a consecuencia de efectos secundarios, principalmente digestivos. Un 24 y un 25,4% de pacientes cambiaron a condroitín sulfato o a la combinación, respectivamente, por falta de eficacia del AINE.

Con respecto al análisis de costes, y suponiendo un estudio de cohortes de 10.000 pacientes, se podrían haber evitado un total de 2.266 episodios agudos gastrointestinales (90 graves) con el uso de condroitín sulfato en vez de AINE. El coste semestral de un paciente tratado con condroitín sulfato fue de 141 €, frente a los 182 € en el caso de un paciente tratado con AINE; o lo que es lo mismo: se podría generar un ahorro para el Sistema Nacional de Salud de 38,7 millones de euros asumiendo una disminución teórica del consumo de AINE como consecuencia del tratamiento conjunto con condroitín sulfato del 5, el 10 y el 15% en los próximos tres años.

Los autores del estudio concluyen que, comparado con los AINE, el condroitín sulfato genera menores costes para los sistemas de salud y presenta una mejor tolerancia gastrointestinal en el manejo de la artrosis. Los resultados del presente estudio deberían ser ratificados en un ensayo clínico pragmático o naturalístico donde se comparen la eficacia, la tolerabilidad y el uso de recursos sanitarios con las diferentes alternativas terapéuticas existentes para el tratamiento de la artrosis.

 

Rubio C, y grupo del estudio VECTRA. Evaluación económica del uso de condroitín sulfato y antiinflamatorios no esteroideos en el tratamiento de la artrosis. Datos del estudio VECTRA. Rev Reumatol Clin. 2010; 6(4): 187-195.

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Médico de Familia

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