Esta evidencia ha sido puesta de relieve durante la conferencia “TDAH: crecimiento, alimentación y estilo de vida” que ha ofrecido Azucena Díez, psiquiatra de la Clínica Universidad de Navarra durante la reunión de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría, que se ha celebrado en el Colegio de Médicos de Gipuzkoa. En dicha conferencia, la especialista ha dado a conocer la evidencia científica sobre la asociación del TDAH con problemas de alimentación y sueño.
En estos pacientes, ha descrito, “su tendencia a la desorganización, impulsividad y decisiones rápidas, les repercute en la alimentación. Les resulta difícil seguir una dieta saludable. Todo ello repercute en sobrepeso y obesidad”. “Respecto al sueño, se tiende a pensar que las personas con TDAH duermen poco por los tratamientos farmacológicos, pero no es así. Presentan varios problemas de sueño, previos a la medicación, principalmente tienen una secreción pico de melatonina (la hormona que regula el sueño) más tardío y por eso tardan en dormirse. Muchos de ellos muestran, además, inquietud nocturna, dificultades respiratorias asociadas y sueño de mala calidad. ”.
“El TDAH hay que tratarlo porque no solo es un problema de rendimiento académico y laboral. Se asocia a peor calidad de vida, salud y un riesgo de muerte precoz y accidentes. Todo ello repercute en la esfera socio-sanitaria, generando un gran consumo de recursos y repercusión económica”, ha subrayado. Por todo ello, ha afirmado Díez que “es muy importante insistir y reeducar en la importancia de la dieta y concienciar de estos riesgos”.
TDAH y crecimiento
Por otro lado, durante su conferencia, Díez ha explicado que hay muchas investigaciones abiertas para aclarar si el TDAH por sí mismo puede provocar que los niños tengan un crecimiento tardío, ya que esta enfermedad se trata con fármacos estimulantes que en algunas ocasiones reducen el apetitito.
“Las investigaciones recientes indican que el TDAH no se asocia a déficits en la hormona o los factores de crecimiento. Debido a que los estimulantes pueden reducir el apetito, en algunos casos esta situación puede llegar a afectar al crecimiento, principalmente cuando niño ya es bajito de por sí y si empieza el tratamiento desde muy pequeño. En estos casos, que son mínimos, les puede llegar a afectar en aproximadamente 0,8 a 1,6 centímetros”, ha destacado.
“La gran mayoría de los casos alcanzan la misma talla en la edad adulta que alcanzarían sin tratamiento.” En conclusión, ha destacado que “los médicos deben estar muy concienciados de que a los niños con TDAH hay que medirles y pesarles cada tres meses, y si existen problemas, regular su tratamiento”, ha concluido.