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Repaso por las enfermedades emergentes y desatendidas

Durante la sesión científica se analizó la situación de la malaria, ébola, la leishmaniasis y la neumonía neumocócica.

La Cátedra de Medicina Humanitaria ASISA- Universidad Rey Juan Carlos (URJC) ha organizado en la Real Academia Nacional de Medicina (RANM) la sesión científica extraordinaria “Enfermedades emergentes y/o desatendidas”.

Pedro Alonso, director del Programa Mundial de Malaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y premio Príncipe de Asturias a la Cooperación Internacional en 2008,destacó que “se ha conseguido disminuir la incidencia de los casos clínicos en más de un 40% y la reducción de la mortalidad en un 60% en todo el mundo. Nunca antes se había visto un progreso de esas características en todas las regiones del planeta”.

Alonso vinculó estos resultados con la mejora de la financiación, que ha pasado de 200 millones de dólares en 2000 a 2.500 millones de dólares en 2015, que ha permitido desarrollar nuevas herramientas de control vectorial (como las mosquiteras con insecticida, el rociamiento intradomiciliario) y farmacológicas y la extensión de los test de diagnóstico rápido, un elemento que ha considerado fundamental en el combate contra la enfermedad.

Tras la evolución de los últimos años, Alonso explicó que actualmente hay 15 países, todos ellos en el África Subsahariana excepto la India, que concentran el 80% de todos los casos de malaria; mientras, por otro lado, hay un número creciente de países que avanzan rápidamente hacia la eliminación de la enfermedad”.

El máximo responsable del Programa Mundial de Malaria explicó que, en este contexto, la OMS ha realizado una actualización de la estrategia global de la lucha contra esta enfermedad para el periodo 2016-2030 que mantiene como objetivo final la erradicación, introduce elementos innovadores y establece unos objetivos concretos, medibles en periodos de 5 años, entre los que se encuentran: reducir la incidencia y la mortalidad de la malaria en un 90% hasta 2030 y erradicarla por completo en al menos 35 países.

Como ejemplo de la situación actual y del largo camino a recorrer puso África, donde el 43% de la población no tiene acceso a ningún medio de control vectorial (mosquiteras, insecticidas, etc.), el 69% de las mujeres embarazadas no recibe una medicación segura y barata que reduce la morbilidad y mortalidad neonatal, y el 36% de los niños con fiebre no recibe ningún tratamiento. “Sólo 40 de los 91 países endémicos se encuentran en el camino correcto”, según explicó.

Alonso puso final a su intervención resaltando los retos que es necesario afrontar en la lucha contra la malaria, tres de ellos biológicos (la resistencia a los insecticidas; la resistencia a las artemisilinas y al fármaco asociado a ellas; y la capacidad de algunos parásitos de hacer delecciones de su gen HRP2 que codifica las proteínas que son la base de los test de diagnóstico rápido); y un cuarto reto financiero, provocado por el estancamiento de las inversiones a partir de 2010 y el escaso número de países que participan en su financiación.

Lecciones aprendidas del ébola

Marta Lado, coordinadora de Enfermedades Infecciosas del King´s Sierra Leone en el Hospital Connaught de Freetown (Sierra Leona), relató su experiencia en Sierra Leona con el brote de ébola que comenzó en África a finales de 2013 y que continuó durante el 2014. Lado resaltó la complejidad de diferenciar un paciente de ébola frente a otro que no lo tiene, por lo inespecífico de los síntomas de la enfermedad en el contexto africano, de cumplir con los protocolos de protección para el personal sanitario y de llevar a cabo una descontaminación adecuada. Otro de los puntos de su intervención fue la situación actual de la vacuna del ébola, que ha demostrado proporcionar cierta inmunidad pero sin determinar el tiempo de protección del paciente vacunado. Para Lado, este avance “abre las puertas a la esperanza”.

La leishmaniasis, ejemplo de enfermedad desatendida

Por su parte, Jorge Alvar, responsable del Programa de Leishmaniasis en la Iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (Drugs for Neglected Diseases Iniciative, DNDi), señaló que es “intolerable que enfermedades tratables tengan tan altos índices de mortalidad”, sobre todo aquellas enfermedades desatendidas que afectan a países más vulnerables donde apenas hay financiación”. En cuanto la leishmaniasis, señaló que está presente en 98 países, sobre todo en tres áreas geográficas (sudeste asiático, este de África y Brasil) y se calcula que más de 500 millones de personas en el mundo están en riesgo de contraer esta enfermedad, de la que cada año se registran entre 200.000 y 400.000 casos, que provocan entre 20.000 y 30.000 fallecimientos. El profesor Alvar explicó que el reto inmediato es reducir en 30 veces estas cifras.

La neumonía neumocócica

Ángel Gil de Miguel puso de manifiesto la importancia que tiene esta enfermedad que, aunque “en España está relativamente resuelta gracias a las vacunas conjugadas y la vacunación activa desde 2015, la problemática está en otros países donde, por el coste, la vacuna tiene más dificultades para llegar y el tratamiento no siempre es el adecuado”. El profesor explicó que las estrategias de vacunación tienen gran relevancia en una infección que sigue siendo la cuarta causa de mortalidad en el mundo. La solución pasa por la alianza global que propone el GAVI y que intenta dar solución a las estrategias de vacunación en la mayoría de países en vías de desarrollo, intentando que la producción de vacunas se realice en países como China, India o Brasil y que puedan hacer llegar estas vacunas a un coste más asequible a la población.

El profesor De Miguel, catedrático de Medicina Preventiva, Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), explicó que con esta estrategia se está consiguiendo que 600 millones de niños estén vacunados y se han evitado más de 8 millones de muertes. La intervención de la vacuna en estos países es muy relevante: “Si conseguimos reducir la mortalidad infantil, si aumenta la esperanza de vida, estamos invirtiendo en salud y eso tiene un gran impacto económico en la población, ya que por cada dólar que se invierte en vacunas, conseguimos un beneficio de 16 dólares”. Aunque todavía quedan 19 millones de niños sin vacunar en el mundo, 6 millones de ellos entre la India y Nigeria, el objetivo para 2020 es poder conseguir una cobertura de vacunación de al menos un 51% en estos países.

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