El tabaquismo es la principal causa de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), siendo responsable de más del 80% de los casos. Pero no la única. No haber desarrollado al 100% la capacidad pulmonar debido a infecciones por virus, una mala nutrición o asma en la infancia, entre otros factores, predispone a tener EPOC en la edad adulta. Esto es así en el 50% de los pacientes. Con un abordaje multidisciplinar, el simposio “La EPOC invisible. Eliseos ’17. Encuentros para la Innovación en Respiratorio”, organizado por ESTEVE, los especialistas han debatido sobre la EPOC congénita, pediátrica y en el adulto joven.
“La EPOC siempre se ha asociado a la edad. Esto es y sigue siendo así. Pero un mal desarrollo pulmonar también conlleva un riesgo elevado de EPOC en la edad adulta. En ello intervienen factores como la genética, una mala nutrición, asma o infecciones recurrentes en la infancia, el tabaquismo activo o pasivo…” ha explicado Àlvar Agustí, director del Instituto Respiratorio del Hospital Clínic de Barcelona y presidente de la Guía GOLD (Global Initiative for Chronic Obstructive Lung Disease) de consenso mundial sobre el abordaje de la EPOC. “Entre el 20-30% de las personas con buena función pulmonar pero fumadoras acaban teniendo EPOC, pero este porcentaje es superior en aquellas con mal desarrollo pulmonar, sobre todo si también son fumadores”.
Por su parte Pere Almagro, Coordinador de la Unidad de Pacientes Crónicos y Complejos del Hospital Universitario Mutua de Terrassa (Barcelona), ha puntualizado que “anatómicamente el pulmón está completamente desarrollado, pero su capacidad pulmonar no es la que correspondería a la edad del paciente”. Es un tema que está de actualidad. Tanto, que la nueva edición de la Guía GOLD, resalta por primera vez la importancia del papel del crecimiento y desarrollo pulmonar anormal durante la gestación o la infancia en el aumento del riesgo individual de desarrollar EPOC. Además, el documento también incluye estrategias para el tratamiento de comorbilidades importantes como las cardiovasculares y destaca la importancia del riesgo de futuras exacerbaciones.
Tras una exacerbación grave, el riesgo de infarto se multiplica por dos
La EPOC aumenta la predisposición a desarrollar enfermedades cardiovasculares y cáncer de pulmón y también incrementa la probabilidad de contraer infecciones recurrentes de las vías respiratorias. En este sentido, Agustí ha explicado que “la EPOC provoca un estado inflamatorio que afecta al pulmón pero también al resto del organismo, incluidos los vasos sanguíneos. Además, cabe tener en cuenta que el tabaco no sólo es el principal factor de riesgo de EPOC, sino también de cáncer de pulmón y de enfermedades cardiovasculares”.
Almagro ha añadido que “los pacientes con una EPOC menos grave tienen más riesgo de morir de cáncer o de enfermedad cardiovascular que la población general. De hecho, su riesgo de tener diabetes, hipertensión o colesterol elevado comparado con el resto de población es el doble. Además, se ha comprobado que tras una exacerbación el riesgo de tener un infarto de miocardio en las semanas posteriores se multiplica por dos”.