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Reflexiones del Colegio de Médicos de Bizkaia sobre la vacunación, desde la deontología médica

Los niños y las niñas son seres frágiles, siendo los riesgos que les amenazan lo bastante graves como para que los tengamos en cuenta quienes tenemos la responsabilidad de protegerlos. En este caso hablamos fundamentalmente de sus padres y madres y de nosotros, los médicos. Nuestros cuidados y las medidas de prevención que adoptemos con ellos, serán nuestras mejores conductas para protegerlos.

Tal vez, las y los médicos debiéramos transmitir a la sociedad, y recordarnos a nosotros mismos que, salvo la viruela, ninguna enfermedad infecciosa está totalmente erradicada. Fue precisamente la vacuna contra la viruela la primera en ser descubierta en 1796 por Edward Jenner. La desaparición de la viruela, enfermedad que tantos millones de muertos había provocado en el mundo, se debió justamente a la aplicación masiva de la vacunación antivariólica.

Aunque después de casi dos siglos y medio de experiencia, es cierto que no podemos hablar de las vacunas en general, ya que existen grandes diferencias entre ellas, sí debemos reconocer que las vacunas han demostrado ser una de las mejores armas para combatir las enfermedades infecciosas, muchas de las cuales están casi erradicadas en nuestro medio. Pero hablar de “casi erradicadas” no quiere decir que no existan. Por lo tanto, si por un exceso de confianza o por cuestiones de ideología hacemos dejación de nuestro derecho a vacunar a nuestros hijos e hijas o a nuestros pacientes, les estaremos sometiendo al grave riesgo de que puedan enfermar; estaremos corriendo el riesgo de revertir una situación que dábamos prácticamente por concluida.

Desde el Colegio de Médicos de Bizkaia creemos, además, que es preciso reflexionar sobre la responsabilidad deontológica de las y los médicos de garantizar que la inmunización de la población infantil se lleve a cabo de acuerdo a lo establecido en el calendario vacunal vigente; un calendario creado por la Administración Sanitaria siguiendo los criterios de evidencia científica.

Nuestra responsabilidad deontológica está clara si revisamos algunos artículos de nuestro Código de Deontología Médica:

Art. 7.2: “El médico, principal agente de la preservación de la salud, debe velar por la calidad y la eficiencia de su práctica, principal instrumento para la promoción, defensa y restablecimiento de la salud”.
En el caso de la vacunación, en el que a veces se observa que parte de la sociedad no está debidamente informada, los profesionales de la medicina tenemos también cierta responsabilidad deontológica como nos los recuerdan los siguientes artículos:

Art. 25.1:”Todo médico, cualquiera que sea su actividad profesional deberá atender también los aspectos preventivos y educativos. En la promoción de hábitos de vida saludables, colaborará con las autoridades sanitarias, los medios de comunicación, las familias y las instituciones educativas”.

Art. 25.2: “El médico debe ofrecer consejos leales y competentes al paciente para que éste asuma sus responsabilidades en materia de salud, incluyendo la higiene y la promoción de actividades preventivas de valor probado. Le informará del riesgo que ciertos hábitos pueden significar para la salud”.

Art. 25.3: “La promoción de actividades preventivas sólo es deontológicamente correcta cuando tienen un valor científico probado”.

Ante algún posible consejo contrario a la vacunación formulado sin ninguna base científica por parte de algunas médicas y médicos, también debemos tener en cuenta lo que dice nuestro Código de Deontología Médica al respecto:

Art. 26.2:”No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo, las carentes de base científica y que prometen a los enfermos la curación, los procedimientos ilusorios o insuficientemente probados que se proponen como eficaces, la simulación de tratamientos médicos o intervenciones quirúrgicas y el uso de productos de composición no conocida”.

La práctica médica ha de basarse siempre en la evidencia científica y como tal está considerado el calendario de vacunación infantil. Por lo tanto, entendemos que toda práctica contraria a su recomendación debe considerarse como contraria al Código de Deontología Médica. En el caso de producirse, y puesto en nuestro conocimiento, así será considerada por parte del Colegio de Médicos de Bizkaia.

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