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A cuchillo pequeño, ¡gran vergüenza!

Cuando estaba haciendo el tercer año de la especialidad de cirugía fui llamado por el médico de puertas porque una mujer de 36 años se había herido de forma accidental con un cuchillo pequeño.

Le había sucedido cortando verdura y se descartó que ocultara una agresión u otro mecanismo de producción. La herida estaba en el cuadrante superior derecho del abdomen y había traído el "cuchillote", cuya hoja medía aproximadamente 3 cm de longitud y 0.7 de ancho. Según la paciente "se le había metido entera y había venido por una vecina exagerada que le había obligado. La exploré y observé una herida incisa de 0.7 cm, de bordes limpios, localizada a nivel de hipocondrio derecho, aproximadamente a dos dedos por debajo del reborde costal. La herida no sangraba y con un apósito quedó oculta. Se lo enseñé al residente y le comenté que no llamara más por esas tonterías. Cuando relaté lo sucedido al adjunto este montó en cólera, hizo llamar a la paciente a su domicilio y cuando volvió, esta vez con su marido, me comentó que, por su localización, estas heridas deben ser observadas e incluso exploradas en quirófano. La mujer aceptó de buen grado porque no se encontraba bien. Había aumentado el dolor y existía cierta resistencia local. Tras anestesiar localmente, el adjunto amplió la herida y comprobó que existía una rotura de la fascia de unos 4 cm. Preparó a la paciente para llevarla al quirófano y con anestesia general (yo le ayudaba) examinó el peritoneo, hallando una herida de 4 cm, que amplió para permitir una exploración abdominal. Se encontraron tres coágulos, de tamaño mediano, los cuales habían migrado a la gotera parietocólica derecha. Luego examinó cuidadosamente el hígado para descartar una posible laceración y afortunadamente no se encontró nada.

Comentario del remitente: La vergüenza que sentí por haber hecho ese gesto de desprecio al residente de puertas aún aparece algunas noches antes de conciliar el sueño. Él no se ofendió (o eso creo) pero mi actitud fue altanera de "chico listo", "de médico más importante que él". Este suceso varió mi forma de ser, y a los conocimientos recibidos durante la residencia, añadí para siempre una carga de humildad con la que procuro enfrentarme a la clínica diaria. Además aprendí que cualquier herida en la pared abdominal debe considerarse como penetrante mientras no se demuestre lo contrario y la exploración quirúrgica es obligatoria e inmediata.


Comentarios del recopilador: Las curas de humildad son buena tabla de formación

 

Extraído de: Algunos errores médicos propios y ajenos para aprender y meditar. Recopilador: M. Blasco Valle. Editado por GOPAr Grupo de Osteoporosis Aragón. Zaragoza

 

 

Información adicional

  • Autor: Recopilador: Mariano Blasco Valle
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