alfasigma-7dm


Al final, fue del cuartelillo al hospital

Trabajando en un pueblo de médico titular me llamaron una noche desde el cuartelillo de la guardia civil porque un joven de 15 años, que había sido sorprendido robando (presuntamente como se diría ahora) en un almacén de sustancias químicas, se comportaba de manera extraña en el calabozo.

 El muchacho era de raza gitana y aseveraba que pasaba por el almacén pero que él no había tocado nada. Cuando lo vi estaba consciente. Tras rogarle al agente que nos dejara a solas el muchacho me confesó que varias horas antes se había salpicado el tórax, la cabeza y los brazos con un líquido que salía de los envases que estaba «recogiendo» en el comentado almacén. Ahora se quejaba de debilidad muscular general y dolor abdominal. Presentaba notable diaforesis y su tensión arterial era de 200/100, con 80 pulsaciones por minuto sin saberse hipertenso con anterioridad. Exploré la piel y advertí en sus ropas y en todo el cuerpo un olor químico desagradable pero, debido a su intensa sudoración y a una escasa higiene, todo él olía algo fuerte. Comenté al sargento que lo mejor sería llevarlo a un hospital pero ante la negativa del afectado, su buen estado general, el que atribuyera el olor a la sudoración y la hipertensión al estrés, además de la mala cara que puso el de la benemérita porque estaba solo esa noche, cedí y quedé en venir a verlo a la mañana siguiente recomendando, eso sí, una buena ducha. Unos 20 minutos después me volvieron a llamar y esta vez me dijeron que corriera. Encontré al muchacho en precoma, con algo de cianosis labial, expulsando espuma por la nariz y boca y con pérdida del control esfinteriano. Las pupilas estaban puntiformes. La ambulancia salió pitando y llegamos a tiempo. En urgencias lo intubaron, se le aplicó atropina y se determinó que el agente culpable era un derivado del paratión.

Comentario del remitente: El error no fue una tragedia por media hora. Me lo repetiré siempre. Todo paciente que haya estado en contacto con sustancias químicas desconocidas debe ser observado de forma intrahospitalaria. No reconocer la posibilidad del cuadro, la presencia de un solo guardia, la negativa al traslado del propio crío, todo se conjugó para alimentar la tragedia. Los síntomas como hipertensión y diaforesis intensa, deben hacer sospechar envenenamiento por insecticidas a base de fósforo orgánico y debe considerarse esta posibilidad mientras no se demuestre lo contrario. Otros síntomas son náuseas, vómitos, cólicos, diarrea, salivación, catarro nasal y debilidad muscular, seguidos pronto por convulsiones y muerte.

Extraído de: Algunos errores médicos propios y ajenos para aprender y meditar. Recopilador: M. Blasco Valle. Editado por GOPAr Grupo de Osteoporosis Aragón. Zaragoza 
 

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

 

 

Comunidad