La frecuentación de los servicios de urgencias hospitalarios y su variabilidad en el Sistema Nacional de Salud

Los autores de este trabajo parten del hecho de que el problema de la masificación de los servicios de urgencias hospitalarios podría resolverse mediante la utilización de otros niveles asistenciales, y atribuyen la causa de esa masificación a diversos problemas organizativos y de calidad asistencial. 

Los mayores costes de los servicios de urgencias hospitalarios respecto a otras alternativas de atención, la posible distracción de la atención a los pacientes más graves, la traslación de desorganización a los servicios centrales y al conjunto del hospital y la discontinuación en la atención a los pacientes crónicos suscitan la preocupación de la comunidad sanitaria por la utilización inadecuada de los servicios de urgencias hospitalarios.

Los objetivos de los autores de este estudio fueron: a) estimar la tasa de frecuentación a los servicios de urgencias hospitalarios por área de salud de residencia de los pacientes, así como el porcentaje de las visitas que finalizaban en ingreso hospitalario; b) estimar la razón estandarizada de utilización de urgencias que permitiera comparar la frecuentación de poblaciones de áreas de salud con estructuras demográficas diferentes; c) analizar la relación entre la frecuentación de los servicios de urgencias hospitalarios y el porcentaje de ingresos urgentes, y relacionar la frecuentación y los recursos hospitalarios disponibles en cada área.

Para ello, llevaron a cabo un estudio combinando información de diversas fuentes (encuesta de establecimientos sanitarios con régimen de internado y el conjunto mínimo de datos básicos, ambos del año 2006) para estimar la frecuentación a los servicios de urgencias hospitalarios y el porcentaje de ingresos asociado en 164 áreas de salud de 14 comunidades autónomas. Comprobaron que los 35,3 millones de habitantes de las 164 áreas de salud incluidas realizaron 16,2 millones de visitas (45,7 por 100 habitantes) a los servicios de urgencias, y de ellos ingresaron algo más de 2 millones (12,6%). Excluyendo el 5% de las áreas extremas por cada cola, la frecuentación osciló entre 31,6 y 78,7 número de urgencias por cada 100 habitantes y el porcentaje de ingresos se situó entre el 7,6 y el 27,9%. El factor de variabilidad de comunidad autónoma explicaba un 29% de la varianza en frecuentación y un 82% en ingresos. La frecuentación no se asoció al volumen de camas ni al número de médicos de plantilla, pero sí al número de médicos de urgencias y a los hospitales de menor tamaño y no docentes.

La frecuentación de los servicios de urgencias hospitalarios en España es tan alta que incluso las áreas con tasas bajas de frecuentación tienden a estar por encima de la media de otros países desarrollados. En el presente trabajo, los autores no demuestran una asociación entre el volumen de recursos disponibles en el área y la tasa de visitas, lo cual no sugiere problemas de equidad. La asociación con el volumen de médicos de urgencias es, probablemente, una consecuencia de la propia frecuentación elevada (más que su causa). Las diferencias en la utilización de los servicios de urgencias hospitalarios de los centros privados podrían contribuir a explicar la variación territorial; sin embargo, las comunidades con una mayor proporción de asegurados (Cataluña, por ejemplo) se hallan entre las que presentan una tasa más elevada de utilización.

La función de «filtro», que determina la relación entre el número de pacientes atendidos y los finalmente ingresados, también demostró una amplia variabilidad entre las distintas áreas, pero en este caso las comunidades autónomas demostraron una mayor homogeneidad interna, lo que sugiere que hay estrategias homogéneas en cuanto a los ingresos urgentes o una cultura común. La mayor tasa de urgencias se asoció a un filtro más rígido, pero en algunas comunidades esta asociación fue menos obvia. Esto puede deberse a una función de filtro deficiente, pero también a que se utilice la puerta de urgencias como mecanismo administrativo para realizar ingresos no urgentes. La función de filtro también podría estar afectada por algunos aspectos organizativos de los servicios de urgencias hospitalarios (la disponibilidad de camas de observación, la relación con las unidades de corta estancia o de domicilio) y del hospital (disponibilidad de consultas de alta resolución).

El método utilizado aproxima la frecuentación a los servicios de urgencias hospitalarios públicos por las poblaciones de las diferentes áreas de salud; además, ha demostrado comportamientos muy dispares con un enorme impacto en el consumo de recursos, por lo que los autores concluyen que los métodos utilizados permiten una primera aproximación que parece indicar que, aunque hay una elevada utilización de los servicios de urgencias hospitalarios en prácticamente todas las áreas, la variabilidad entre ellas es muy notable y deberían tener abordajes específicos.

 

Peiró S, Librero J, Ridao M, et al. Variabilidad en la utilización de los servicios de urgencias hospitalarios del Sistema Nacional de Salud. Gaceta Sanitaria. 2010; 24(1): 6-12.

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