Detección de demencias en atención primaria

  • Los síntomas psiquiátricos pueden interferir en la detección del deterioro cognitivo y están presentes en más de un tercio de los pacientes.
  • Los síntomas neuropsiquiátricos más frecuentes son la apatía y la depresión.

La prevalencia de la demencia experimenta un crecimiento exponencial a partir de los 65 años. A pesar de la importancia de la detección precoz, se produce un retraso medio en el diagnóstico de entre 29 y 37 meses desde el inicio de la enfermedad. El retraso en el diagnóstico empeora el pronóstico, la supervivencia y la calidad de vida de los pacientes.

Se han señalado varios factores responsables de este retraso en la detección precoz desde atención primaria, como el sexo masculino, la presencia de demencia leve no de tipo Alzheimer, la comorbilidad con trastornos psiquiátricos, como la depresión, y una gran afectación de las actividades de la vida diaria. El diagnóstico de demencia, según la Sociedad Española de Neurología, se define como una alteración primaria en la conducta que no exige una alteración de la memoria.

La clínica inicial de la demencia, igual que sus múltiples causas, es muy heterogénea; en muchos casos no cursa con una alteración de la memoria y ni siquiera es detectada por parte del cuidador principal; por ello, son de suma utilidad las pruebas de cribado.

Se recomienda comunicarse a solas con el cuidador para que pueda comentar determinados aspectos que no explicaría delante del paciente. Los síntomas psiquiátricos pueden interferir en la detección del deterioro cognitivo, están presentes en más de un tercio de los pacientes, y su prevención y tratamiento mejoran la calidad de vida del paciente y sus cuidadores. Los síntomas neuropsiquiátricos más frecuentes son la apatía y la depresión, incluso en estados preclínicos, y están relacionados con peores habilidades cognitivas y funcionales.

Los objetivos principales de los autores del estudio eran valorar el grado de detección de deterioro cognitivo en pacientes derivados desde atención primaria al equipo multidisciplinario de soporte especializado por sospecha de enfermedad mental, y comprobar si los síntomas neuropsiquiátricos interfieren en dicha detección. Se basaron en un estudio observacional y descriptivo a partir de una muestra de 104 individuos mayores de 65 años.

Los resultados del estudio sugirieron que algunos síntomas neuropsiquiátricos generan confusión entre los médicos de familia a la hora de valorar la posible existencia de un deterioro cognitivo, que pasó desapercibido en más de la mitad de los individuos de la muestra (55,8%).

La edad es un factor determinante en el desarrollo de deterioro cognitivo para muchas de las enfermedades responsables, tal como se ha constatado en múltiples estudios y también en nuestra muestra. Por ello, es sorprendente que, a pesar de la avanzada edad de gran parte de los pacientes, los médicos de familia no hayan solicitado ninguna prueba de cribado de deterioro cognitivo, tal como recomienda la Sociedad Española de Psicogeriatría.

La autonomía se ve afectada en gran medida por estas enfermedades, con el consiguiente consumo de recursos y desgaste de los cuidadores principales. Los síntomas psicóticos (alucinaciones y delirios) están frecuentemente asociados al deterioro cognitivo, muchas veces como síntoma inicial, incluso antes de que se alteren las pruebas de cribado; sin embargo, es muy poco frecuente el inicio de un trastorno psicótico, tipo esquizofrenia, después de los 65 años de edad.

Los autores consideran que hay dos factores clave para que se produzca confusión en este perfil de paciente. En primer lugar, la irritabilidad y la falta de colaboración de muchos de estos individuos provoca que no se pueda completar una prueba de cribado o que ésta requiera más tiempo de lo habitual, del que no se dispone en atención primaria. En segundo lugar, este tipo de síntomas son más parecidos a los que pueden presentar los pacientes con una enfermedad mental tipo esquizofrenia que los que muestran los pacientes de edad avanzada sin ninguna enfermedad mental.

Los autores concluyen que cuando se detecten síntomas propios de trastornos mentales severos en individuos de edad avanzada sin antecedentes previos, se debería sospechar la presencia de un deterioro cognitivo y aplicar las pruebas de cribado pertinentes.

Córcoles D, Malagón A, Bellsolà M, González A, Cortizo R, León J, et al. Síntomas neuropsiquiátricos como factor de confusión en la detección de la demencia. Aten Primaria. 2018; 50(5): 267-273. Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0212656716303043

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