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Trastornos del espectro autista y alteraciones de la conducta asociadas

  • Los trastornos del espectro autista son trastornos del neurodesarrollo en que la comorbilidad asociada es frecuente.
  • El tratamiento requiere estrategias multidisciplinarias desde el nivel educativo al farmacológico.

Las personas con trastornos del espectro autista (TEA) presentan alteraciones en el neurodesarrollo que comienzan en edades precoces y persisten, en mayor o menor grado, a lo largo de la vida, debido a diferentes causas, en gran parte todavía desconocidas. Presentan aspectos en común respecto a la clínica del autismo nuclear, con alteraciones en la comunicación social, patrones de lenguaje-conducta estereotipada y dificultades en el área sensorial.

La complejidad fenotípica del TEA se manifiesta en la asociación con otras alteraciones del neurodesarrollo, problemas psiquiátricos o problemas médicos. Aproximadamente un 30% de las personas con este trastorno muestra una discapacidad intelectual asociada, y en un 82% de los casos los niños con TEA requieren adaptaciones educacionales. En un 25-50% de los casos, las comorbilidades son múltiples, y presentan una gran morbilidad y necesidad de recursos terapéuticos.

Es frecuente que este trastorno se asocie a problemas conductuales, como conductas agresivas, negativismo ante órdenes o demandas, ruptura de normas sociales y situaciones de emocionalidad negativa. Los problemas de conducta en los TEA son muy frecuentes, aparecen en edades tempranas, se incrementan hasta la edad adulta y persisten a lo largo del tiempo con una prevalencia del 57-90%. La agresividad es uno de los problemas más habituales en estos pacientes: en un 69% de los casos contra los cuidadores y en un 49% contra las personas fuera de su círculo más cercano.

Los problemas de conducta incrementan el riesgo de recibir un trato coercitivo con sujeción física, hostilidad verbal y física, un mayor aislamiento en casa e inclusiones en programas especializados. Los familiares conviven con episodios de agresividad, lo que incrementa su estrés emocional y físico y la percepción de abandono institucional por la falta de servicios y apoyo recibidos.

El objetivo de los autores del presente estudio era revisar las alteraciones del neurodesarrollo, los problemas de conducta, los factores desencadenantes, las causas, la evaluación y el tratamiento de los problemas de conducta asociados a TEA.

Estos problemas de conducta se incrementan por la influencia de los síntomas nucleares de TEA, como las alteraciones sociocomunicativas, los comportamientos estereotipados, los intereses restringidos y las alteraciones sensoriales. Por otra parte, puede haber alteraciones del neurodesarrollo, como trastornos del lenguaje, discapacidad intelectual, trastorno por déficit de atención/hiperactividad, tics-trastorno de Tourette, así como comorbilidades con problemas de salud mental y comorbilidad médica.

Para evaluar los problemas de conducta debe realizarse una exploración detallada de los síntomas nucleares de TEA, así como de la comorbilidad asociada y los posibles factores etiológicos, utilizando información clínica y cuestionarios o pruebas estandarizadas. Es fundamental realizar una evaluación detallada de los problemas de conducta, con el fin de crear la base para mejorarlos o extinguirlos. Se pueden utilizar cuestionarios para evaluar los síntomas conductuales, que son los que más fiabilidad han demostrado en los TEA; sin embargo, es esencial la realización de un completo análisis funcional de todos los componentes asociados a la persona con TEA y su conducta.

El tratamiento de los problemas de conducta requiere un plan detallado de intervenciones psicoeducativas multidisciplinarias y de intervenciones sociales en los diferentes contextos en que vive la persona con este trastorno. Los que presentan episodios de agresividad pueden requerir intervenciones farmacológicas, para las cuales existe cierta evidencia de efectividad.

Las autoras de este trabajo concluyen que los problemas de conducta ocurren con frecuencia asociados a TEA y que los síntomas nucleares de este trastorno y comórbidos están en la raíz del problema. Las dificultades cognitivas, relacionadas con la empatía, la comprensión social y las alteraciones de la función ejecutiva, se asocian con la presencia de problemas conductuales en esta patología. Es esencial realizar un análisis funcional de todos los componentes que intervienen en los problemas conductuales y un registro continuado y objetivo de las conductas. El tratamiento psicosocial es de elección en estos casos. Los tratamientos farmacológicos no son efectivos para los síntomas nucleares del TEA, pero sí para la comorbilidad asociada a la irritabilidad y la sintomatología de hiperactividad, impulsividad e inatención.

Hervás A, Rueda I. Alteraciones de conducta en los trastornos del espectro autista. Rev Neurologia. 2018, 66 Supl 1: 531-538.

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