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Nicotina como antidepresivo e hipnótico

La depresión es un trastorno psiquiátrico que afecta a más del 21% de la población mundial y se considera como problema de salud pública. Se manifiesta con sentimientos de desesperanza, inhabilidad para sentir placer (anhedonia), culpa y pesimismo, lo que puede conducir al suicidio.

Los pacientes deprimidos presentan, además, alteraciones del sueño; la latencia corta antes de la aparición del primer periodo de sueño de movimientos oculares rápidos (sueño REM) es la principal característica de este trastorno. Desde el punto de vista neuroquímico, se ha detectado una disminución de la actividad noradrenérgica y serotoninérgica y un aumento de los niveles plasmáticos de cortisol, lo que se correlaciona con la presencia de estrés en individuos deprimidos.

En los últimos años se ha sugerido que la nicotina puede desempeñar un papel importante como antidepresivo. La nicotina es un alcaloide y el principal agente psicoactivo del tabaco. Su efecto sobre el sistema nervioso central resulta de la interacción con los receptores nicotínicos de la acetilcolina. Como es sabido, la acetilcolina es un neurotransmisor relacionado con multitud de funciones, entre las que destacan la regulación del apetito, la movilidad muscular y el ciclo vigila-sueño.

Se ha observado que los individuos deprimidos tienden a fumar un mayor número de cigarrillos que los no deprimidos. Además, si se interrumpe el consumo de tabaco, se manifiesta un síndrome de abstinencia y el trastorno depresivo se acentúa. Incluso se ha sugerido que los pacientes deprimidos fuman como una forma de «automedicación», para aliviar algunos de los síntomas generados por el estado depresivo. También se ha constatado que el uso de parches transdérmicos de nicotina mejora el humor en pacientes deprimidos no fumadores de acuerdo con la valoración obtenida usando la escala de Hamilton. Se han comunicado resultados similares con la administración transdérmica crónica de nicotina (más de un mes) y la administración oral de fluoxetina (antidepresivo tricíclico) en pacientes no fumadores y con trastorno depresivo. Los registros de sueño en estos pacientes demostraron que la administración de nicotina disminuye la vigilia e incrementa la latencia del primer periodo de sueño REM. En modelos animales de depresión se han notificado resultados similares. Aunque desde el punto de vista conductual se ha demostrado claramente el efecto antidepresivo de la nicotina, aún no está claro el mecanismo celular por el cual produce esta mejora del humor en pacientes deprimidos. Por tal razón, los autores de la presente revisión se propusieron examinar los principales aspectos relacionados con la nicotina y su acción sobre el sistema serotoninérgico y dopaminérgico, candidatos potenciales de acción de esta sustancia con propiedades antidepresivas y reguladoras del sueño.

Como ya se ha señalado, varios laboratorios en todo el mundo han notificado las propiedades antidepresivas de la nicotina, administrada por diferentes vías y en diversas dosis, tanto en humanos como en modelos animales de depresión, e incluso en ratas normales. Uno de los efectos antidepresivos inmediatos de la administración de nicotina es que induce un incremento significativo de serotonina (5-HT) en varias regiones del cerebro, entre ellas la corteza, el hipocampo, el núcleo estriado, el septo lateral, el núcleo dorsal del rafe y la médula espinal. En el caso de la depresión, los subtipos de receptores 5-HT1A y 5-HT2 son los directamente involucrados. En estudios in vitro se ha observado que las neuronas del núcleo dorsal del rafe, al ser estimuladas con nicotina (10-300 μM), disminuyen su frecuencia de acción; sin embargo, simultáneamente, se incrementa la liberación de serotonina en el medio extracelular. Este hallazgo ha llevado a sugerir que la nicotina induce la liberación de 5-HT de las terminales presinápticas del núcleo dorsal del rafe, igual que hacen los antidepresivos tricíclicos y la fluoxetina, uno de los antidepresivos más usados actualmente. Asimismo, se ha señalado que la nicotina actúa sobre las neuronas serotoninérgicas del núcleo de dos maneras: la primera, utilizando un mecanismo directo de tipo excitatorio, que llevaría a la liberación de 5-HT, y la segunda, mediante un mecanismo indirecto de naturaleza inhibitoria que provocaría su hiperpolarización. Como una segunda hipótesis, se ha sugerido que el efecto antidepresivo de la nicotina puede producirse a través de la liberación de dopamina. Las neuronas dopaminérgicas del área tegmental ventral y de la parte compacta de la sustancia negra expresan una gran variedad de receptores nicotínicos. Los inhibidores de la recaptación de 5-HT aumentan la respuesta post-sináptica a la dopamina en las terminales del sistema mesolímbico, al igual que la administración de nicotina en dicha región. Otra hipótesis sobre el posible mecanismo de acción de la nicotina en los trastornos depresivos es que podría estar mediado por sus efectos neuroprotectores. Un número creciente de resultados ha demostrado que los agonistas nicotínicos son posibles candidatos para el tratamiento de algunas enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer o el Parkinson, así como para el tratamiento de trastornos cognitivos asociados a la esquizofrenia, ya que la activación de los receptores nicotínicos demuestra tener efectos neuroprotectores y neurotróficos.

En relación con la regulación del sueño, se ha descrito que la administración de nicotina por vía subcutánea, intravenosa o por microinyección directa en la formación reticular pontina incrementa el tiempo total de sueño REM en gatos. Los informes señalan que la administración transdérmica de nicotina en sujetos sanos no fumadores induce un aumento en el tiempo total del sueño REM, aunque este efecto depende de la dosis. Asimismo, los registros de sueño en pacientes deprimidos no fumadores tratados con nicotina y fluoxetina por un periodo superior a un mes demostraron que la administración de nicotina disminuye la vigilia y la etapa 1 del sueño no REM e incrementa la latencia al primer periodo de sueño REM. En cambio, la administración de fluoxetina induce el efecto opuesto sobre la vigilia y la etapa 1 del sueño lento; sin embargo, la latencia al primer periodo de sueño REM se mantiene alargada. Estas discrepancias observadas entre las etapas del ciclo del sueño tras el tratamiento con ambas sustancias sugieren la existencia de mecanismos de acción independientes en la regulación del sueño, pero que al final convergen con un mismo efecto, en este caso sobre su naturaleza antidepresiva.

En conclusión, los datos aquí expuestos sugieren que la nicotina tiene propiedades antidepresivas e hipnóticas, aunque los mecanismos de actuación de algunas de estas propiedades aún no están claros.

 

Vieyra-Reyes P, Venebra-Muñoz A, Rivas-Santiago B et al. Acción de la nicotina como antidepresivo y regulador del sueño en sujetos deprimidos. Rev Neurol. 2009; 49(12): 661-667.

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