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Homocisteína y enfermedad de Parkinson

- La relación entre la homocisteína y las enfermedades vasculares se conoce desde hace años.

- El nivel de homocisteína está significativamente más elevado en los pacientes con deterioro cognitivo.

La relación entre homocisteína y enfermedades vasculares se conoce desde que se hicieron las primeras descripciones en niños con deficiencias enzimáticas congénitas en la cadena metabólica de la homocisteína, que cursan con niveles elevados de esta molécula en el plasma y vasculopatía sistémica grave. Desde hace 30 años, se ha acumulado suficiente evidencia sobre la implicación de la homocisteína en el desarrollo de la enfermedad coronaria y cerebrovascular. Asimismo, en la enfermedad de Parkinson se ha constatado una mayor prevalencia de enfermedad coronaria en pacientes tratados con levodopa y unas cifras de homocisteína más elevadas. Los mecanismos patogénicos que se han relacionado con unas concentraciones plasmáticas elevadas de homocisteína incluyen, además de su efecto sobre el endotelio vascular, otros posibles efectos tóxicos no vasculares: hipometilación central, un efecto tóxico directo sobre neuronas de la vía dopaminérgica, mediado por la sobreestimulación de los receptores glutamatérgicos, toxicidad oxidativa por aumento de los niveles de peróxido de hidrógeno, sensibilización de las neuronas dopaminérgicas a las toxinas del entorno y toxicidad multisistémica al modificar la actividad biológica de distintas proteínas.

En los últimos años han aparecido estudios que demuestran una relación entre la homocisteína y enfermedades no vasculares: deterioro cognitivo, cuadros depresivos e, incluso, deterioro motor. Los niveles de homocisteína son más elevados en los pacientes esquizofrénicos con discinesias tardías, así como en los pacientes con enfermedad de Parkinson y discinesias, lo que podría explicarse por la modulación que ejerce la homocisteína sobre los receptores D2 o por un efecto tóxico directo sobre neuronas de la vía dopaminérgica, mediado por la sobreestimulación del receptor para el N-metil-D-aspartato. En la enfermedad de Parkinson, la levodopa sigue siendo el fármaco más eficaz para mejorar la sintomatología motora. Por otra parte, el tratamiento con levodopa facilita la producción de homocisteína, al utilizar la S-adenosilmetionina como donante de grupos metilo para la ortometilación de la levodopa por acción de la catecol-O-metiltransferasa. Existen múltiples comunicaciones que demuestran la elevación de los niveles de homocisteína al administrarse levodopa, junto con unos niveles más bajos de folato o de vitamina B12.

El objetivo del presente estudio fue, además de confirmar la elevación de los niveles de homocisteína en pacientes con enfermedad de Parkinson tratados con levodopa y su relación con los niveles de vitamina B12 y folato, investigar si los pacientes con deterioro cognitivo tenían niveles de homocisteína más elevados que aquellos sin deterioro. También se consideró el tratamiento con entacapona, para comprobar si los valores de homocisteína se reducían con la inhibición de la catecol-O-metiltransferasa. Los resultados demostraron que en los pacientes tratados con levodopa los niveles de homocisteína eran más elevados, y los niveles de folato más bajos; en cambio, los de vitamina B12 eran similares. No se observó correlación entre el nivel de homocisteína y la dosis de levodopa, ni entre los niveles de homocisteína y el tiempo en tratamiento. Estos datos no diferían significativamente entre hombres y mujeres. Los pacientes en tratamiento con entacapona (29 de los 45 que tomaban levodopa) tenían unos niveles de homocisteína, vitamina B12 y folato similares a los quienes no la tomaban. El nivel de homocisteína se correlacionó significativamente con el estadio y la gravedad de la enfermedad y, en menor grado, con el tiempo de evolución, pero no con la edad. Todos los pacientes con deterioro cognitivo tomaban levodopa, con una edad, un tiempo de evolución y unos niveles de homocisteína significativamente más elevados que el grupo sin deterioro que también tomaba levodopa. La diferencia en los niveles de folato y vitamina B12 no alcanzó la significación estadística. Estas diferencias se mantuvieron al considerar toda la muestra.

El estudio confirma la elevación de los niveles de homocisteína en los pacientes tratados con levodopa, sin que ello se relacione con la dosis, de acuerdo con lo constatado en otros estudios. La relación entre los niveles de homocisteína y el tiempo de evolución de la enfermedad también se ha descrito previamente; no obstante, el presente estudio sugiere que la relación del nivel de homocisteína con el tiempo de evolución y con las otras variables evolutivas descritas podría atribuirse al tratamiento con levodopa. Se considera que los principales factores de riesgo para la aparición de demencia en la enfermedad de Parkinson son la edad avanzada y la gravedad del deterioro motor; se ven afectadas típicamente la atención, las funciones visuoespaciales y ejecutivas, así como la memoria. De esta forma, la prueba del reloj aparece típicamente alterada en los pacientes con enfermedad de Parkinson y deterioro cognitivo, como confirman los resultados de este estudio: la tercera parte de los pacientes tuvo una puntuación baja en la prueba del reloj y más de la mitad en la prueba de fluidez verbal, mientras que sólo el 20% presentó una puntuación inferior a 25 en la prueba del mini-examen del estado mental. La edad, el tiempo de evolución, el nivel de homocisteína y, sobre todo, el estadio de la enfermedad fueron significativamente superiores en los pacientes con menor puntuación en las pruebas señaladas y, específicamente, en los que presentaban deterioro cognitivo. Dado que en los pacientes que seguían tratamiento con levodopa el nivel de homocisteína no se relacionaba con la edad, el tiempo de evolución, la dosis del fármaco ni el tiempo en tratamiento y dado que estaba significativamente más elevado en los pacientes con deterioro cognitivo (todos seguían tratamiento con levodopa), parece razonable considerar que la homocisteína podría ser un factor independiente que contribuye a la aparición del deterioro cognitivo.

Los autores concluyen que, pese al reducido tamaño de la población analizada, sus resultados corroboran los de otros trabajos previos, además de llamar la atención sobre la conveniencia de añadir suplementos de las vitaminas implicadas en el metabolismo de la homocisteína en la dieta de pacientes con enfermedad de Parkinson tratados con levodopa.

Martín-Fernández JJ, Carles-Díes R, Cañizares F, Parra S, Avilés F, Villegas I et al. Homocisteína y deterioro cognitivo en la Enfermedad de Parkinson. Rev, Neurol. 2010; 50(3): 145-151.

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