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Chocolate y reducción del riesgo cardiovascular

  • Los amantes del chocolate están de enhorabuena: un nuevo estudio sugiere que el consumo regular de chocolate puede disminuir el riesgo de complicaciones cardiovasculares en individuos sanos.
  • Alerta: el cacao es una fuente muy rica de flavonoides, aunque el procesamiento actual de cacao reduce sustancialmente su contenido.

En los últimos años se ha establecido una campaña que promociona los beneficios del chocolate sobre la salud cardiovascular. ¿Qué hay de cierto en estas informaciones? ¿Debemos considerar al cacao un nutracéutico cardiovascular? Numerosos estudios epidemiológicos han sugerido un efecto protector de los flavonoides sobre las enfermedades cardiovasculares, mediado por la activación del óxido nítrico, su efecto antioxidante, antiinflamatorio y antiplaquetario, la mejora de la función endotelial, los niveles de lípidos, la presión arterial o la disminución de la resistencia a la insulina. El chocolate negro contiene altos niveles de flavonoides que ejercen propiedades antioxidantes, aunque no hay que olvidar que el procesamiento actual del cacao reduce sustancialmente su contenido en flavonoides. Otro punto importante que cabe tener en cuenta es, por supuesto, la alta carga calórica del chocolate comercialmente disponible (alrededor de 500 kcal/100 g), que puede causar aumento de peso, en sí mismo un factor de riesgo para la hipertensión, la dislipemia y la diabetes. Si usted es un «adicto al chocolate», disfrute comiendo chocolate negro, pero, de momento, no con el pretexto de sus beneficios cardiosaludables.

Los autores del presente estudio plantearon como objetivo analizar la asociación entre el consumo de chocolate y el riesgo de futuras complicaciones cardiovasculares. Así, diseñaron un subestudio de forma prospectiva con los datos de la Investigación Prospectiva Europea sobre Cáncer (EPIC)-Norfolk del Reino Unido, sobre una cohorte con más de 21.000 pacientes y 12 años de seguimiento. Los participantes fueron divididos en 5 «quintiles» en función de sus hábitos de consumo de chocolate (hasta 99 g/día). Tras casi 12 años de seguimiento, encontraron 2.434 casos de cardiopatía isquémica. De estas complicaciones, el 13,8% se produjo entre los que comían la menor cantidad de chocolate, y un 9,7% se produjo entre aquellos en el quintil más alto de consumo de chocolate. Se registraron 848 accidentes cerebrovasculares totales, con una incidencia entre el 5,4 y el 3,1% en los quintiles más bajos y más altos, respectivamente. La razón de riesgo ajustada (HR) para el grupo de mayor consumo de chocolate fue de 0,88 (intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,79-1; p= 0,02) para el total de las enfermedades cardiovasculares, de 0,75 para la mortalidad por enfermedad cardiovascular (IC del 95%: 0,62-0,92; p= 0,01) y de 0,77 (p <0,05) para el riesgo significativamente menor de accidente cerebrovascular. Es decir, los que comían la mayor cantidad de chocolate tenían un riesgo un 11% menor de desarrollar la enfermedad coronaria y un 25% menor de muerte relacionada con enfermedades cardiovasculares en comparación con los que comían sin chocolate. Además, el grupo de mayor consumo tenía un riesgo un 23% menor de accidente cerebrovascular. Para comparar los resultados obtenidos en el estudio y los datos publicados hasta la fecha, los autores realizaron una revisión sistemática de 9 estudios publicados y más de 155.000 participantes, que mostró resultados similares.

Curiosamente, los participantes en el estudio comían más chocolate con leche que chocolate negro, lo que puede indicar que «no sólo los flavonoides del chocolate, sino también otros compuestos, posiblemente relacionados con componentes de la leche, como el calcio y los ácidos grasos, pueden proporcionar una explicación para la asociación observada». Por otro lado, «la ingestión de chocolate más alta se asoció a un mayor consumo de energía, con la menor contribución de las fuentes de proteínas y alcohol y una mayor contribución de la grasa y los hidratos de carbono». En este grupo los participantes presentaban el mayor índice medio de masa corporal, el porcentaje más alto de participantes con diabetes mellitus y los más altos niveles de inactividad.

El EPIC-Norfolk fue financiado por subvenciones del Consejo de Investigación Médica y el Cancer Research UK. Kwok et al. informaron que no tenían conflicto de intereses. Los autores, dirigidos por el Dr. Chun Shing Kwok (de la Universidad de Aberdeen, Escocia), apuntan que si bien la causa-efecto no se pudo demostrar en estos estudios de observación, existe una asociación en juego. Con toda precaución y cautela, y como conclusión de la evidencia acumulada, sugieren que una mayor ingestión de chocolate se asociaría a un menor riesgo de futuras complicaciones cardiovasculares. Como conclusión final, no parece haber ninguna evidencia para afirmar que el chocolate debería evitarse en las personas que estén preocupados por su salud cardiovascular.

Kwok CS, Boekholdt SM, Lentjes MAH, Loke YK, Luben RN, Yeong JK, et al. Habitual chocolate consumption and risk of cardiovascular disease among healthy men and women. Heart. 2015 [DOI: 10.1136/heartjnl-2014-307050] [published online first].

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