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Infradiagnóstico de la hipertensión arterial

– El retraso diagnóstico de la hipertensión arterial puede favorecer un control deficiente y un incremento del riesgo cardiovascular.
– El retraso diagnóstico de la hipertensión en pacientes diabéticos varía según los umbrales diagnósticos utilizados, siendo mayor para el criterio diagnóstico de 130/80 mmHg.
– Los pacientes de mayor edad, las mujeres y los individuos con unos valores iniciales de presión arterial superiores a 140/90 mmHg presentan una mayor probabilidad de recibir un diagnóstico adecuado.

La prevalencia de hipertensión arterial (HTA) en los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) es de 1,5 a 2,3 veces mayor que entre los sujetos no diabéticos. La presencia de hipertensión en los pacientes con DM2 acelera el curso de las complicaciones micro- y macrovasculares y de la mortalidad, hasta el punto de que el 75% de las muertes de origen cardiovascular son atribuibles a la HTA. El control de la HTA en los diabéticos reduce la mortalidad y previene o retrasa la incidencia de complicaciones vasculares. Sin embargo, el grado de control de la presión arterial en estos pacientes es escaso, lo que puede deberse a un infradiagnóstico o a un retraso diagnóstico.
Los autores del presente estudio se plantearon como objetivos estimar el retraso en el diagnóstico de la HTA en adultos con DM2 atendidos en atención primaria, estimar la probabilidad de que se los diagnosticase en los primeros 6 meses tras el comienzo de la hipertensión y analizar las características de los pacientes y los médicos que los atendían. Para ello, realizaron un estudio de tipo cohorte dinámica retrospectiva en 21 centros de salud de Madrid en pacientes que tenían registro en la historia clínica informatizada de DM2 y que eran seguidos en los centros de salud con al menos dos visitas anuales. En el estudio se incluyeron los pacientes mayores de 18 años que cumplían criterios diagnósticos de HTA y tenían al menos dos tomas de presión arterial registradas en la historia clínica durante el año de estudio; se excluyeron los pacientes diagnosticados de hipertensión al inicio del estudio y aquellos con un seguimiento inferior a 6 meses.
Los autores consideraron diabéticos a aquellos individuos cuya historia clínica reflejaba el diagnóstico de DM2, e hipertensos a aquellos cuya media de dos o más determinaciones de presión arterial sistólica en al menos dos visitas consecutivas fue mayor de 130 mmHg, o cuya media de presión arterial diastólica fue superior a 80 mmHg, según establece el VII informe del JNC. Igualmente consideraron un segundo umbral de HTA cuando la media de dos determinaciones era superior a 140 mmHg para la presión arterial sistólica y a 90 mmHg para la presión arterial diastólica, tal como establecen las guías NICE. Los autores estimaron que existía hipertensión diagnosticada cuando la HTA estaba registrada en la historia clínica, y no diagnosticada cuando se cumplían los criterios diagnósticos pero no constaba el diagnóstico en la historia clínica. Se consideró como «diagnóstico adecuado» el registro en la historia clínica antes de transcurridos 6 meses del cumplimiento de los criterios diagnósticos, y como «diagnóstico inadecuado» el que no se registró, o bien se registró después de los 6 meses. Los autores realizaron el análisis estadístico sobre la población de estudio en general y estratificada por las cifras de presión arterial en el momento de cumplir los criterios diagnósticos, estimando el tiempo transcurrido desde el cumplimiento de los criterios hasta el registro del diagnóstico y la evolución temporal de la probabilidad de permanecer sin diagnóstico.
Los datos del estudio indican, según los autores, que el tiempo medio de retraso en el diagnóstico realizado por los médicos de atención primaria desde que disponen de los valores de presión arterial diagnósticos es superior en los varones, en los pacientes más jóvenes y en aquellos con una presión arterial inicial más baja. Los médicos establecen el diagnóstico de hipertensión más precozmente en los pacientes de mayor riesgo. Los pacientes con un episodio previo de infarto agudo de miocardio tienen menos probabilidad de que se les diagnostique hipertensión, aunque esto puede deberse a que la HTA no esté registrada como diagnóstico independiente, sino dentro del episodio de infarto de miocardio. Por tanto, según los autores, sería más un infrarregistro que un infradiagnóstico, sin descartar que esto se deba a una falta de apreciación sobre la relevancia de una presión arterial elevada en los pacientes con cardiopatía.
En cuanto a las características de los médicos, el mayor número de años de ejercicio profesional se asocia a una menor adecuación en el diagnóstico, sin que se aprecie una relación estadística en relación con el sexo del médico, pero sí con la estabilidad en el puesto de trabajo.

De Burgos C, Del Cura I, Salinero M, Gómez P, Pérez L, Jiménez R. Retraso diagnóstico de la hipertensión arterial en pacientes diabéticos atendidos en atención primaria. Rev Esp Cardiol. 2013; 66(9): 700-706.
 

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