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Influencia de la obesidad en el riesgo cardiovascular

  • En los últimos años, la prevalencia mundial de obesidad se ha duplicado, y en nuestro país más de la mitad de la población tiene obesidad (21,6%) o sobrepeso (39,3%), mientras que la prevalencia de obesidad abdominal alcanza el 33,4%.
  • Aproximadamente un tercio de los pacientes asistidos en atención primaria tienen obesidad, con predominio en pacientes ancianos, del medio rural y con un bajo nivel de estudios y poder adquisitivo.
  • En los pacientes obesos existe una mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular y de lesión subclínica de órgano y enfermedad cardiovascular, lo que requiere intensificar el tratamiento farmacológico.

La enfermedad cardiovascular es la primera causa de mortalidad en nuestro país, y el control de los factores de riesgo es la base para su prevención primaria, llegándose a postular que el descenso de la mortalidad por enfermedad coronaria se debe al mejor control de los factores de riesgo cardiovascular, como la hipertensión arterial (HTA) o la dislipemia. Es de suma importancia intentar identificar de forma precoz a los sujetos con mayor riesgo, con el fin de implementar las medidas preventivas de forma temprana y reducir el impacto de la enfermedad cardiovascular.

Entre los diferentes factores de riesgo, la obesidad está experimentando un crecimiento muy rápido, especialmente entre la población joven, y se ha convertido en un importante problema de salud pública. En nuestro país, más de la mitad de la población tiene obesidad o sobrepeso. La importancia de la obesidad viene definida no sólo por su condición de factor de riesgo, como la HTA, la dislipidemia o la diabetes mellitus (DM) tipo 2, sino también por su asociación con un escaso control de dichos factores, además de ser en sí misma un factor de riesgo para padecer enfermedad coronaria, fibrilación auricular, insuficiencia cardiaca, arritmias ventriculares o muerte súbita.

El IBERICAN es un amplio estudio que permite valorar diferentes factores de riesgo cardiovascular en el contexto de la atención primaria (AP) de salud. El objetivo de los autores de este análisis era conocer la prevalencia y las características clínicas y epidemiológicas de los pacientes con obesidad, así como los factores de riesgo asociados a ella.

Los autores diseñaron un estudio epidemiológico, multicéntrico, observacional y prospectivo, de 5 años de duración, que se está llevando a cabo en AP en España. En el artículo aquí comentado se presentan los datos de los 5.063 pacientes que habían realizado la visita de inclusión a fecha de 1 de enero de 2017.

La media de edad de los pacientes incluidos en el estudio era de 57,6 ± 14,8 años (un 55,1% mujeres). La media del índice de masa corporal era de 29,6 ± 8,9 y la del perímetro de cintura de 96 ± 14,4 cm. Un 35,7% de la población de estudio presentaba obesidad, sin que se observaran diferencias entre sexos, y un 31,2% de los obesos también presentaba un perímetro de cintura elevado.

Al analizar los grados de obesidad establecidos según la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), los autores observaron que el 23,4% presentaba obesidad de tipo I, el 7,1% de tipo II, el 2,4% de tipo III (o mórbida) y el 2,7% de tipo IV (o extrema).

El grupo de pacientes obesos presentaba cifras superiores de presión arterial sistólica y diastólica, los valores de glucemia eran superiores y los de colesterol ligado a lipoproteínas de baja densidad inferiores. Además, los autores pudieron observar que la población de obesos presentaba una mayor coexistencia de otros factores de riesgo cardiovascular en comparación con los no obesos; los más prevalentes entre los obesos eran, por orden de frecuencia, los siguientes: HTA (62,8%), dislipidemia (56,9%), sedentarismo (40,6%), DM (27,5%), antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular precoz (18,3%) y tabaquismo (14,7%). La asociación simultánea de más de un factor de riesgo en el mismo individuo también fue más elevada en el grupo de pacientes con obesidad.

Los autores no observaron diferencias significativas en el grado de control de los diabéticos, ni en la dislipidemia, aunque sí en la HTA, que estaba peor controlada en obesos y varones.

El consumo de fármacos antihipertensivos era mayor en los pacientes obesos, con un mayor número de pacientes que consumían 3 o más, así como el consumo de fármacos hipolipemiantes; sin embargo, los autores no observaron diferencias en el número de pacientes que recibían fármacos para la DM, ni en el número de fármacos hipoglucemiantes consumidos. También constataron que el consumo de anticoagulantes y antiagregantes era mayor en el grupo de obesos.

La existencia de lesión de órgano subclínica, en general, fue más frecuente en los obesos, sobre todo la presión de pulso elevada en mayores de 65 años y la albuminuria, sin que se observaran diferencias estadísticamente significativas en el índice tobillo/brazo. Todas las enfermedades cardiovasculares que analizaron los autores eran más frecuentes en los pacientes obesos, a excepción de la retinopatía. Respecto a la función renal, en los obesos observaron unos valores inferiores de filtrado glomerular estimado y cifras superiores de albuminuria.

Cuando realizaron una estimación del riesgo cardiovascular según el SCORE, los autores observaron una mayor prevalencia de pacientes con alto o muy alto riesgo cardiovascular, y una menor prevalencia del riesgo moderado o bajo entre los obesos.

Según los datos del estudio IBERICAN, la prevalencia de obesidad en una amplia muestra de pacientes seleccionados en las diferentes comunidades autónomas españolas es alarmante (del 35,7%), y está particularmente presente en los mayores de 65 años, tanto en hombres como en mujeres, con una una elevada coexistencia de factores de riesgo, lesión subclínica de órgano y enfermedad cardiovascular en la población analizada. Sin embargo, y respecto al grado de control de los factores de riesgo, en contra de lo esperado, no hubo grandes diferencias entre obesos y no obesos, exceptuando la HTA.

Otra observación que comentan los autores del estudio es que los pacientes con un estatus social y nivel educativo bajos presentan mayor tasa de obesidad.

Según los autores, las limitaciones de este estudio son las propias de cualquier ensayo observacional, al no realizarse una aleatorización de médicos y pacientes, por lo que no permite establecer una relación causa-efecto entre las asociaciones encontradas. El tamaño muestral, la selección consecutiva de los pacientes y la metodología de los análisis realizados proporcionan fortaleza al estudio, por lo que sus resultados pueden considerarse representativos de este grupo de pacientes asistidos en AP.

Cinza S, Prieto M, Llisterri J, Barquilla A, Rodríguez L, Vidal R, et al. Prevalencia de obesidad y comorbilidad cardiovascular asociada en los pacientes incluidos en el estudio IBERICAN (Identificación de la poBlación Española de RIesgo CArdiovascular y reNal). Semergen. 2019; 45(5): 311-322.

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