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Mortalidad cardiovascular e ingesta de sodio

- El consumo abusivo de sal contribuyó a que, en 2010, se produjeran más de 2 millones de muertes por infarto agudo de miocardio, hemorragias cerebrales y otros episodios cardiovasculares en todo el mundo.
- Cabe plantearse la necesidad de realizar una ingesta moderada de sal en nuestra alimentación.

Hay veinte elementos químicos que son indispensables para nuestra salud. Algunos son necesarios sólo en pequeñas cantidades (oligoelementos), como el azufre, el cobre, el hierro, el flúor, el yodo, el selenio, el zinc y el manganeso. De otros, en cambio, se requieren grandes cantidades. Es el caso del calcio, el fósforo, el sodio, el potasio y el magnesio. Entre todos estos minerales, y en lo que respecta a su relación con el riesgo cardiovascular, se sabe que tiene particular relevancia el sodio. Es el componente de la sal común (cloruro sódico) y está presente en la mayor parte de los alimentos. Son alimentos especialmente ricos en sodio toda la charcutería, incluido el jamón, todas las conservas de pescado y ahumados, los quesos salados y frescos, el pan y sus derivados, las verduras en conserva, la pastelería a base de levadura, la mantequilla, la margarina, todas las sopas de sobre, las bebidas gaseosas, los comprimidos efervescentes y los conservantes que contienen benzoato de sodio.

Si bien son ampliamente conocidos los efectos adversos de un consumo excesivo de sodio, hasta la fecha no ha sido evaluada su implicación directa con la mortalidad cardiovascular. Investigadores de los Servicios de Salud Pública y Epidemiología de las Universidades de Harvard, en Boston (Estados Unidos), y de Cambridge, en el Reino Unido, analizaron 247 encuestas sobre el consumo de sodio en adultos entre los años 1990 y 2010, estratificadas por edad, sexo, región y país. Se incluyeron un total de 66 países, que representaban aproximadamente al 74% de la población mundial.

Tras el análisis, los autores concluyeron que un consumo elevado de sodio al día (establecieron un nivel óptimo en 1.000 mg diarios) incidían significativamente en el riesgo cardiovascular. Los países con una mayor ingesta sódica fueron Kazajistán, Mauritania y Uzbekistán, mientras que los países «menos salados» fueron Kenia, Malawi y Ruanda. El consumo abusivo de sal contribuyó a que, en 2010, se produjeran más de 2 millones de muertes por infarto agudo de miocardio, hemorragias cerebrales y otros episodios cardiovasculares en todo el mundo, lo que representa el 15% de los fallecimientos por estas causas.

Casi 1 millón de estas muertes (el 40% del total) fueron prematuras (en personas con menos de 69 años), con un 60% en hombres y un 40% en mujeres. Los episodios coronarios (principalmente infartos agudos de miocardio) causaron el 42% de los fallecimientos, y los accidentes cerebrovasculares el 41%. El resto fue consecuencia de otras patologías cardiovasculares.

Como dato epidemiológico significativo, cabe destacar que el 84% de las muertes se produjeron en países de ingresos bajos o medianos. En relación con este aspecto, el Dr. D. Mozaffarian, autor principal del estudio, codirector del Programa de Epidemiología Cardiovascular y profesor asociado de Medicina y Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de Harvard, indica que la adopción a escala nacional y mundial de medidas públicas de salud, como programas integrales de reducción de sodio, podría salvar millones de vidas. Cabe destacar asimismo que, de una lista de los 30 países con mayores tasas de mortalidad debidas a una ingesta excesiva de sodio, figuran Ucrania, Rusia y Egipto. Estados Unidos ocupa el lugar 19, con 429 fallecimientos por cada millón de adultos.
Cabe plantearse, por consiguiente, la necesidad de realizar una ingesta moderada de sal en nuestra alimentación, a fin de eliminar uno de los factores que contribuyen a reducir nuestra expectativa de vida.

Fahimi S, Powles J, Pharoah P, Micha R, Khatibzadeh S, Ezzati M, et al. National, regional and global sodium intake in 1990 and 2010: a systematic analysis of 247 24-hour urinary sodium excretion studies and dietary surveys Worldwide. Circulation. 2013; 127: A017.
 

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