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Yoga como reductor de episodios de fibrilación auricular

La palabra «yoga» proviene del sánscrito ioga, sustantivo derivado del verbo iush, que significa colocar el yugo (a dos bueyes, para unirlos), concentrar la mente, absorberse en meditación, recordar, unir, conectar, otorgar... 

Sus orígenes se remontan a la prueba arqueológica más antigua encontrada, que data aproximadamente del año 3.000 a.C.: unos sellos de piedras con figuras de posiciones yóguicas pertenecientes a las civilizaciones de los valles del Indo y Saraswati. Dependiendo de sus practicantes, el yoga proporciona cosas distintas: la unión del alma individual con la divinidad (Brahman, Shiva, Kali, etc.), entre quienes adoptan una postura religiosa de tipo devocional; la percepción de que el yo es espiritual y no material, entre los que tienen una postura espiritualista, y el bienestar físico y mental, entre quienes sostienen una postura racionalista (atea o agnóstica).
Ningún estudio hasta la fecha había demostrado beneficios cardiovasculares con la práctica del yoga. El trabajo de Lakkireddy et al., publicado en la edición digital de la prestigiosa revista Journal of the American College of Cardiology y realizado por investigadores de la University of Kansas Medical Center (Estados Unidos), analizó a 49 pacientes adultos de 18 a 80 años diagnosticados de fibrilación auricular paroxística. Durante la primera fase del estudio (3 primeros meses) los pacientes fueron tratados con su medicación habitual, mayoritariamente betabloqueadores. En la siguiente fase (3 meses posteriores) se combinó el tratamiento con la medicación habitual con sesiones de yoga de 1 hora de duración, a cargo de un instructor profesional, al menos dos veces por semana. Posteriormente, los pacientes siguieron una rutina de 10 minutos de ejercicios respiratorios, 10 de ejercicios de calentamiento, 30 de posturas de yoga y 10 minutos finales de ejercicios de relajación.
La práctica de yoga redujo de forma estadísticamente significativa (p <0,001) los episodios sintomáticos de fibrilación auricular, un 31%, y los asintomáticos, casi un 50%. Además, pudo constatarse una mejora de la función endotelial, una reducción de la frecuencia cardiaca y de la presión arterial tanto sistólica como diastólica, una disminución de los parámetros inflamatorios y un efecto favorable sobre los cuadros ansioso-depresivos concomitantes.
Según estos resultados, parece que el efecto relajante de la práctica de yoga sobre el sistema nervioso resulta especialmente beneficioso para los pacientes con fibrilación auricular paroxística, por lo que podría recomendarse como una terapia coadyuvante desde las consultas de cardiología, aunque nunca para sustituir la terapia antiarrítmica clásica.

Lakkireddy D, Atkins D, Pillarisetti J, Ryschon K, Bommana S, Drisko J, et al. Effect of yoga on arrhythmia burden, anxiety, depression, and quality of life in paroxysmal atrial fibrillation. The Yoga My Heart Study. Online first. J Am Coll Cardiol. 2013. Doi:10.1016/j.jacc.2012.11.060.

 

 

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