alfasigma-7dm


Soledad y riesgo cardiovascular

 

La soledad, salvo excepciones, es una experiencia no deseada similar a la depresión y la ansiedad. Es distinta del aislamiento social, y refleja la percepción del individuo respecto a su red de relaciones sociales: o bien considera que esta red es escasa, o bien cree que las relaciones son insatisfactorias o demasiado superficiales. 

Se distinguen dos tipos de soledad: la emocional, o ausencia de una relación intensa con otra persona que nos produzca satisfacción y seguridad, y la social, que supone la no pertenencia a un grupo que ayude al individuo a compartir intereses y preocupaciones.

Según los datos publicados en un informe realizado en 2010 por el Ministerio de Sanidad y Política Social, la Secretaría General de Política Social y Consumo y el Imserso, el 16% de las personas mayores de 65 años viven solas. Este mismo informe revela, además, que el 11% de las personas mayores se sienten solas durante la mayor parte del día.

El trabajo de Udell et al., publicado recientemente en la prestigiosa revista Archives of Internal Medicine, clasifica la soledad como un factor de riesgo más (que añadir a los clásicos como la hipertensión, la diabetes, la dislipemia o el tabaquismo), tras haber estudiado a casi 45.000 sujetos. Los resultados de este estudio, realizado por el Brigham and Women's Hospital de la Harvard Medical School de Boston (Massachusetts), muestran que el hecho de vivir solo se asocia a un aumento de la tasa de mortalidad por causa cardiovascular, especialmente a partir de los 45 años.

Para llegar a esa conclusión, los autores realizaron un seguimiento durante 4 años de 44.753 pacientes con aterotrombosis demostrada o con al menos tres factores de riesgo cardiovascular. Del total de pacientes reclutados, un 19% (n= 8.594) vivían solos. Los autores pudieron demostrar que las personas que vivían solas tenían un mayor riesgo de mortalidad general y mortalidad por causa cardiovascular que las que vivían acompañadas (14,1 frente a 11,1% y 8,6 frente al 6,8%, respectivamente).

Además de analizar el riesgo cardiovascular en general, los autores también estudiaron el papel de la edad en ese aumento del riesgo. Así, mientras que las personas de 45 a 65 años que vivían solas tenían un riesgo del 7,7% y las que vivían acompañadas del 5,7%, los individuos de 66 a 80 años tenían un riesgo superior, del 13,2 y el 12,3%, respectivamente. Sin embargo, entre los mayores de 80 años no se constataron diferencias de riesgo al comparar entre los que vivían solos y los que vivían acompañados.

Estudios recientes ya publicados y otros aún en curso han referido la existencia de otros factores relacionados con el estilo de vida que también podrían favorecer la aparición de una dolencia cardiaca, entre ellos la falta de higiene, el mal hábito dietético o el estrés emocional motivado por la sensación de soledad.

Udell J, Steg PG, Scirica B, Smith S, Ohman M, Eagle K, et al. Living alone and cardiovascular risk in outpatients at risk of or with atherothrombosis. Arch Intern Med. 2012; 172(14): 1.086-1.095.

Valora este artículo
(0 votos)

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

 

 

Comunidad