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Uso de técnicas de imagen durante el embarazo

Las técnicas de imagen en mujeres embarazadas se han utilizado con más frecuencia en la última década. Un trabajo destacó que entre 1997 y 2006 se había producido un aumento del 121% en el número de exploraciones que sometían a radiaciones ionizantes a gestantes. 

Las exploraciones de control con ecografía durante el embarazo consiguen detectar un 80% de anormalidades fetales en centros con experiencia, pero no disminuyen la morbilidad perinatal. Los cuidados de las parturientas durante cualquier procedimiento radiológico deben incluir una colocación adecuada en decúbito lateral izquierdo para minimizar la compresión de la vena cava inferior y proteger la vía respiratoria para disminuir el riesgo de aspiración pulmonar.

El autor de este artículo de revisión, un anestesiólogo especialista del departamento de obstetricia del Hospital Universitario de Nashville (Tennessee), ha valorado el uso, los riesgos y las indicaciones de la ultrasonografía, la resonancia magnética (RM), la tomografía computarizada (TC) y la fluoroscopia en mujeres gestantes.

La ecografía no expone ni a la madre ni al feto a radiaciones ionizantes y es la primera exploración que debe realizarse en la evaluación de una gestante con patología abdominal. La apendicitis aguda (1/1.500 gestaciones) puede ser diagnosticada mediante ultrasonidos con una sensibilidad y una especificidad muy elevadas, y tan sólo tiene como limitaciones la experiencia del radiólogo y la obesidad materna. El traumatismo abdominal cerrado es un accidente frecuente durante la gestación (6-7%) y la ecografía puede ser útil para valorar la lesión de una víscera sólida, la posición de la placenta y el latido fetal. Los ultrasonidos permiten el diagnóstico de una nefrolitiasis (1/3.300 gestaciones) con una buena sensibilidad. Los aparatos de baja frecuencia (2-5 MHz) pueden ayudar a calcular con precisión la distancia piel-espacio epidural en pacientes obesas. En más de 40 años de uso de la ecografía en la práctica clínica, no se ha descrito ningún riesgo para la salud ni de la madre ni el feto. Se ha criticado esta técnica porque aumenta la temperatura de la piel en las exploraciones prolongadas, pero con los aparatos modernos ese aumento es inferior a 0,5 ºC.

La RM tiene una efectividad similar a la ecografía y a la TC en el diagnóstico de la apendicitis aguda. No es una alternativa práctica en la evaluación rápida de un traumatismo abdominal y se utiliza poco en el diagnóstico de un cólico nefrítico. Se ha descrito para la valoración de una desproporción pelvicefálica, pero algunos autores consideran que una pelvimetría realizada con una TC es una opción mejor. La RM es una técnica que puede ayudar al diagnóstico de una gestación ectópica cuando los hallazgos ecográficos son equívocos. Los radiólogos evitan el uso de la RM durante el primer trimestre del embarazo por la posibilidad de teratogenia y por el posible daño acústico. El contraste (gadolinio) no se utiliza de forma habitual en las gestantes, porque aparece con rapidez en la vejiga urinaria fetal y de ahí pasa al líquido amniótico, donde es tragado por el feto y absorbido en el tracto gastrointestinal.

La tomografía computarizada tiene gran utilidad en el diagnóstico de la tromboem¬bolia pulmonar (1-2/7.000 embarazos), con un mayor valor pronóstico positivo y negativo que la gammagrafía de ventilación-perfusión. En la gestante con politraumatismo la TC está indicada para diagnosticar lesiones viscerales, retroperitoneales, intestinales, de la vejiga urinaria, torácicas, mediastínicas, aórticas y óseas. En las pacientes con nefrolitiasis la TC ofrece la ventaja de que se obtiene un diagnóstico por la imagen sin necesidad de administrar contraste, mientras que la urografía intravenosa requiere una menor exposición de radiación.

La fluoroscopia entraña un mayor riesgo para la madre y el feto, porque el tiempo de exposición a las radiaciones ionizantes es mayor. Se utiliza para procedimientos de ablación cardiacos, colangiografía endoscópica retrógrada, procedimientos espinales o intervenciones de prótesis de cadera. Hay que intentar utilizar un protector uterino en los procedimientos no abdominales, colimación para minimizar el área de exposición, reducir la magnificación de la imagen, una selección adecuada de la radiación de salida y equipos que utilicen fluoroscopia pulsada e imagen retenida.

Los anestesiólogos estamos habituados a tratar el dolor del trabajo de parto de las gestantes. Los problemas y las dudas aparecen en la mujer embarazada con patologías agudas que requieren técnicas diagnósticas de imagen o una anestesia general. El autor realiza una revisión bibliográfica, expone su experiencia y ofrece unas guías claras en un tipo de paciente que preocupa al clínico por el riesgo de teratogenia o aborto, aunque no hay que olvidar que la prioridad siempre es la vida de la madre.

 

Baysinger CL. Imaging during pregnancy. Anesth Analg. 2010; 110: 863-867.

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