No sé queridos lectores, no sé si estoy demasiado pesimista, pero la evolución de la atención primaria desde la reforma de la misma no invita al optimismo. Se puede ser más o menos subjetivo a la hora de hacer las valoraciones, pero hay un hecho que demuestra de forma rotunda la realidad de la situación: los aspirantes a médicos residentes no quieren ser médicos de familia, especialidad que no sólo ocupa los últimos lugares en las preferencias sino que cada vez quedan más plazas vacantes sin cubrir. La realidad es que en estos momentos resulta muy poco atractivo ser médico de familia en España. Las listas interminables de pacientes, demasiados avisos a domicilio, urgencias sin orden, burocracia excesiva, cada vez menos capacidad resolutiva y pérdida de competencia, etc., nos hace sentir médicos de segunda. ¿Cuántos de nosotros volveríamos a escoger la especialidad de medicina de familia tras vivir la profesión como la hemos vivido? La reforma de la atención primaria y el repetido discurso político habla constantemente de la importancia de la atención primaria, de que tiene que ser el eje del sistema, pero la realidad es que se nos trata como de segunda clase, tanto en presupuestos como en condiciones laborales. ¿Alguien se extraña de que los estudiantes de medicina no quieran ser médicos de familia después de ver por ellos mismos cómo tenemos que realizar nuestro trabajo cotidiano? Somos un colectivo muy numeroso, en general muy querido por los ciudadanos, con un nivel de compromiso bastante alto con la profesión: ¿Cómo hemos dejado que la medicina de familia haya llegado a este nivel de deterioro? Nos ha faltado liderazgo generoso y aglutinante. Desde la Plataforma 10 Minutos siempre hemos pretendido propiciar la colaboración de todos los implicados en la atención primaria en un frente común en defensa de la misma, en lo que nos une, en lo común, en el respeto de las diferencias como diversidad enriquecedora, sin protagonismos de nadie y de ninguna organización, con el objetivo de tener calidad, la calidez y la dignidad en nuestro trabajo. Hubo momentos en el que pensamos que lo estábamos consiguiendo, que parecía que se formaba un frente común, pero aparecieron las miserias humanas y los egocentrismos de las organizaciones, que primaban más sus intereses concretos que los generales de la profesión. Al final el puñado de utópicos que empujábamos nos quedamos sin gasolina y con muchas heridas personales y profesionales. Quizá los médicos de familia nos hemos centrado demasiado en lo científico, el contenido de lo que hacemos, pero hemos obviado e incluso despreciado el continente de lo que haremos, las condiciones de nuestro trabajo. No se puede ser medianamente competente y científico sin unas condiciones de trabajo mínimamente dignas, que respeten los valores humanos y profesionales. Desde la Plataforma 10 Minutos intentamos aunar los aspectos científicos de la atención primaria, intentando que colaborasen las sociedades científicas, intentamos que todos los sindicatos contribuyeran a la fabricación del continente y que los colegios de médicos fueran la casa de todos defendiendo los valores profesionales. No lo hemos conseguido, han sido pocos los que respondieron con generosidad y honestidad, muchos en cambio lo que intentaron fue destruir, manipular o aprovechar para su organización o su persona la situación generada. Ha faltado generosidad, valentía y honestidad, han primado los intereses personales y de las organizaciones, que más que servir a la mejora de la atención primaria, se han aprovechado de ella. Nos queda por ver qué pasa con el Proyecto AP XXI, pero los que trabajamos en las trincheras pocos cambios estamos sintiendo, salvo a peor. ¿Qué va a ser de la atención primaria? ¿Se retomará la posibilidad de formar un frente común de todos para salvarla? ¡Ojalá!, y allí nos tendrán a su lado, al lado de aquellos que de forma honesta y generosa lo intenten. No nos podemos permitir, ni la medicina de familia, ni la atención primaria, ni el sistema público de salud, que estemos apáticos y divididos, permitiendo que unos pocos se aprovechen de la situación. |