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Incentivos perversos
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Publicado en 7DM 742 7 Marzo 2008
depablo.jpg Rafael de Pablo González
Coordinador de la Plataforma 10 Minutos

Érase una vez dos hermanos gemelos que tenían una fuerte vocación por ser médicos. Los dos obtuvieron la misma nota en la selectividad y los dos se matricularon en la misma facultad de medicina. Los dos consiguieron un expediente académico similar, y los dos querían ser médicos de familia. Obtuvieron un nivel parecido en la puntuación MIR, y los dos hicieron la residencia en el mismo hospital y centro de salud. Se presentaron a una oposición para facultativos de Equipos de Atención Primaria y, como era de esperar, los dos sacaron una nota parecida y consiguieron plaza en el mismo centro de salud. En este centro de salud había un coordinador muy preocupado por la equidad de las cargas laborales y había conseguido que los cupos médicos fueran similares en los parámetros que él conocía y podía controlar, que eran el tamaño y la edad. Por este motivo, a los dos hermanos se les adjudicaron otros tantos cupos con el mismo tamaño y el mismo perfil de edad y sexo. Los dos estaban muy contentos, y los dos querían ejercer su profesión lo mejor posible.

Pero el azar hizo que una variable no controlada, por desconocida y no tenida en cuenta, les cambiara la vida, llegando incluso al deterioro de una relación fraternal fuertemente arraigada a lo largo de sus vidas. ¿Qué pasó?

Para entenderlo hay que decir que hace ya años, en Estados Unidos, se hizo un trabajo de seguimiento de cupos médicos. Todos ellos tenían el mismo tamaño y un perfil similar en la edad y sexo de los pacientes. Se realizó una clasificación en cupos que tenían alta frecuentación de pacientes, otros de frecuentación media y otros con frecuentación baja. Posteriormente se clasificó a los pacientes en niveles de utilización de recursos sanitarios, y se comprobó que algunos de ellos, por sus diferentes patologías orgánicas, mentales y circunstancias sociales peculiares, consumen muchos más recursos que otros de la misma edad y sexo. Se comprobó que el 20% de los pacientes consumía el 80% de los recursos. Clasifiquemos a estos pacientes como tipo A.

Pues bien, el gemelo 1 tenía en su cupo un 30% de pacientes tipo A y el gemelo 2, solo un 10%. Pero esto nadie lo sabía: ni ellos, ni el coordinador, ni los directores de área.

¿Quién piensan ustedes que tenía más demanda asistencial, más avisos a domicilio, gastaba más en farmacia, tenía más bajas laborales y derivaba más al especialista y al hospital? Efectivamente, lo han adivinado: el gemelo 1. ¿Y quién piensan ustedes que recibía los incentivos por ahorro de farmacia, bajas laborales y derivación, era mejor considerado y tenía mas alta la autoestima? Así es: el gemelo 2.

El cariño fraterno se empezó a resentir; las comparaciones eran insoportables, y los celos surgieron. La sensación de fracaso profesional del gemelo 1 se hizo notable. No entendía como él, que trabajaba más que su hermano, cobraba menos incentivos económicos y era peor considerado. Llegó a pensar que lo suyo no era la medicina y que, posiblemente, sería bueno cambiar de profesión.

Es evidente que se trata de una exageración basada en un cuento; pero indica la perversidad de algunos indicadores que, lejos de primar el buen hacer profesional, lo deterioran.

¿Qué persiguen incentivos como los de farmacia? ¿El buen hacer? No. Sólo persiguen el ahorro, la restricción de recursos. Es cierto que en algunas comunidades autónomas se tienen en cuenta ciertos criterios de calidad de la prescripción, pero no valen si no se ahorra en el gasto global. ¿Se tienen en cuenta cosas tan importantes como el tipo de diagnósticos, la gravedad de los casos o el perfil de los pacientes? No. Hay que decirlo claro: lo que se persigue fundamentalmente es el ahorro, no el buen hacer. En definitiva, se está primando una actuación aberrante del profesional a costa de otros aspectos técnicos y humanos que son clave en el ejercicio de la profesión médica. Este tipo de indicadores va en contra del profesionalismo y de los valores de la medicina. Y alguien lo tendría que denunciar.

  


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Comentarios (4)
1.  1. Incentivos perversos
Haces, querido Pablo, una descripción del tema muy didáctica. Y muy cierta. Solución -resumida- al tema planteado: menos Política en las Gerencias de Atención primaria y de Sector, y más apoyo a los empleados facultativos expresada en ESCUCHAR y FORMAR a los profesionales con criterios TÉCNICOS PROFESIONALES, no mediatizados ni sesgados por la política de Partido. No sé si lo conseguiremos... Un abrazo.
Escrito por Isidro Fle Pinilla el 28-03-2008 10:47
2.  incentivos perversos
La contención del gasto farmacéutico en Andalucía me parece razonable si realmente es necesario, ya que por lo general no cotizamos lo que gastamos, tanto en medicamentos como en atención médica.Pero ojo, principio activos PARA TODOS, enalapryles PARA TODOS y por último pañales de incontinencia PARA TODOS.El que sabe me entiende,no digo más.
Escrito por raul arche romero el 25-03-2008 08:31
3.  Incentivos que pervierten
Me he sentido tan identificada en este cuento que..... ¡me he alegrado del contenido! Me ha proporcionado un instante de "traquilidad emocional" (profesionalmente hablando), puesto que llevo meses haciéndome esa misma pregunta.... sin encontrar respuesta. 
No es que ahora tenga una respuesta definitiva, claro está. Pero al leerlo me he sentido menos culpable de algunos de los parámetros que mi Gerencia me mide.... No es que por ello deje de plantearme mi propia responsabilidad, y mis posibles soluciones, pero me ha dado un contrapunto de tranquilidad que no me había planteado. 
Gracias.
Escrito por Dolores AROCA GARCÍA el 25-03-2008 08:30
4.  INCENTIVOS PERVERSOS
Tristemente, la actuación de ciertos profesionales, tal como se cita en el artículo, debida al tipo A de pacientes que utiliizan el 80% de los recursos, genera en los profesionales un agotamiento y desgaste que, no sólo se refleja en su quehacer diario, sino que también repercute en su vida personal. Sería preciso identificar cuáles son los profesionales que llevan la sobrecarga diaria a pesar de mantener cupos homogéneos; aunque las estadísticas puedan ser un parámetro indicativo habrá que ver cuáles son realmente los que llevan la peor parte.
Escrito por Raquel Marco Coronado el 25-03-2008 08:29

  

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