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Los episodios de hipoglucemia constituyen un factor de riesgo cardiovascular

El seminario Hot Challenges in Diabetes, organizado por la Alianza Boehringer Ingelhem Lilly, ha reunido a expertos nacionales e internacionales para tratar las últimas novedades sobre la enfermedad y la participación de especialistas y médicos de atención primaria.

Pedro de Pablos, del Departamento de Endocrinología y Diabetes del Hospital Dr. Negrín (Las Palmas de Gran Canaria), defendió la necesidad de individualizar el tratamiento y adaptar las herramientas disponibles al estilo de vida y a las particularidades de cada paciente. Una necesidad que se puso de manifiesto ya en 1993 en las Guías Clínicas para el manejo de la enfermedad. «La diabetes tipo 2 requiere la participación activa del paciente. Él es el protagonista de la película, tiene que haber un grado de compromiso por su parte y los médicos tenemos que facilitar la adherencia al tratamiento», señaló De Pablos. La personalización, sin embargo, no significa que el médico no desempeñe un papel importante en el tratamiento: «individualización no significa inercia terapéutica, todas las personas con diabetes deben recibir educación sobre su enfermedad, asistencia medica periódica y la combinación de medicamentos adecuados en el tiempo preciso».

En el debate posterior a la presentación, se ha reivindicado un cambio en el modelo de tratamiento actual de la diabetes, una individualización que implique conocer más al individuo. «No se puede pretender que los niveles de glucemia, hemoglobina glicosilada o peso corporal de un paciente mejoren si tiene visita médica únicamente cada 6 meses», puntualizó una de las asistentes.

Hipoglucemia como factor de riesgo cardiovascular

La intervención de Antonio Ceriello, del Instituto de Investigaciones Médicas August Pi i Sunyer de Barcelona (IDIBAPS) se centró en la hipoglucemia como factor independiente de riesgo cardiovascular. En su opinión, se trata de una tendencia de investigación novedosa que relaciona las disminuciones de la glucemia con una mayor probabilidad de sufrir aterosclerosis. «En mi época de estudiante me enseñaron los efectos negativos de la hiperglucemia, pero ahora sé que los niveles bajos de glucosa también son peligrosos», apuntó Ceriello.

En este sentido, Francisco Javier Ampudia-Blasco señaló que «en un corazón vulnerable, como puede ser el de un paciente con DM2, una hipoglucemia puede ser realmente peligrosa. Si a esto le añadimos que algunas hipoglucemias son silentes, es decir, el paciente no reconoce los síntomas, nos encontramos ante una situación de enorme riesgo».

Ceriello también relacionó la hipoglucemia con el "síndrome de muerte en la cama" que suele darse en adultos jóvenes con diabetes tipo 1, y advertió que es importante prestar atención a la manera cómo el paciente se recupera de las disminuciones de glucosa: «si se pasa de una hipoglucemia a una hiperglucemia, el daño cardiovascular que se produce es más grave que si va seguida de una normoglucemia».

Siguiendo con la enfermedad cardiovascular, otro de los principales puntos de interés del seminario ha sido la el efecto de la terapia con incretinas sobre la función del corazón y de los vasos sanguíneos. «Existen cada vez datos más numerosos que apoyan que este tipo de terapias pueden tener un papel importante en la disminución de la función endotelial. Se ha visto, además, cómo mejoran la contractilidad y la perfusión de los vasos sanguíneos a nivel cardíaco», destacó Ampudia-Blasco.

El punto final del seminario lo puso Juan José Gorgojo, de la Unidad de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), quien repasó los principales temas de actualidad presentados en el Congreso de la Asociación Americana de Diabetes (ADA). Entre ellos, se ha hablado del estudio ORIGIN que, en palabras de Ampudia-Blasco, «ha sido positivo porque ha demostrado que la insulina glargina no aumenta la incidencia de cánceres aunque, por otro lado, los resultados muestran que el uso temprano de esta insulina no es mejor que el tratamiento estándar en la prevención de los eventos cardiovasculares».

En el encuentro se habló también de los últimos datos sobre los inhibidores DPP-4, en concreto acerca de linagliptina en combinación con insulina, cuyos datos en fase III han demostrado su eficacia para disminuir los niveles de glucemia en pacientes adultos con DM2 en comparación con placebo añadido a estos tratamientos de base, además de mostrar una mejoría de la albuminuria en pacientes con riesgo alto de deterioro de la función renal.

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