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La salud del MIR

La etapa de formación es un periodo clave para los futuros médicos y especialistas. Deben poner los dos pies en tierra y comprender que la realidad de la profesión que han elegido puede llegar a ser en ocasiones emocionalmente dura.

Con el fin de sensibilizar al colectivo de médicos MIR sobre la importancia de su propia salud y de los riesgos psicosociales a los que pueden enfrentarse, se está difundiendo por toda España el Programa de Salud del Médico MIR, gracias a un convenio firmado por la Fundación Patronato de Huérfanos y Protección Social de Médicos Príncipe de Asturias (FPHOMC), la Fundación Galatea y Laboratorios Almirall.

Según la Fundación Galatea, se estima que uno de cada diez médicos puede sufrir durante su vida profesional algún episodio relacionado con enfermedades psíquicas o conductas adictivas. El hecho de que los padezca un médico conlleva dos problemas principales. Por una parte, pueden afectar a su ejercicio profesional, dar lugar a mala praxis, a errores o negligencias evidentemente perjudiciales para sus pacientes. El otro problema es que los médicos no suelen ser buenos pacientes cuando están enfermos.

En 1998 el Colegio de Médicos de Barcelona puso en marcha el Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME), que progresivamente se ha ido extendiendo a otras partes de la geografía nacional. Se creó para superar las barreras que impiden a los facultativos verse como pacientes y para facilitar el acceso a una atención sanitaria de calidad y especializada en caso de enfermedades relacionadas con trastornos psíquicos o conductas adictivas.

Fue una iniciativa pionera en Europa, aunque inspirada en experiencias que habían demostrado funcionar bien en Estados Unidos, Canadá o Australia.

Cinco años después nació la Fundación Galatea, fruto de la necesidad, entre otros motivos, de contar con un instrumento de gestión del PAIME. Según su presidente, Jaume Padrós, «nos dimos cuenta muy pronto de que habíamos puesto mucho el acento en el ámbito de la atención de los médicos con problemas de salud mental y de adicción que podían comprometer la praxis, pero que también era necesario profundizar en los aspectos que pudieran propiciar o desencadenar situaciones adversas y, por tanto, abocar al médico a esos problemas mentales o de adicción».

Extensión del PAIME

«Hay cosas intrínsecamente relacionadas con el propio ejercicio de la profesión, como inmersos en un modelo de organización en un sistema público o privado, determinadas especialidades o determinados periodos del ejercicio, que pueden conllevar más riesgo para el médico –afirma Jaume Padrós–. También existía la necesidad de que esa reflexión fuera compartida no solamente entre médicos sino entre otros profesionales sanitarios, como enfermeras –que lo pusieron en marcha más adelante a través del Programa Retorno en Barcelona–, veterinarios, farmacéuticos, odontoestomatólogos y otros profesionales de nuestro contexto. En algunos casos tienen características muy comunes respecto al cuidado de la propia salud y al hecho de basarse en el principio de "cuidar a los que cuidan de nosotros", que es el lema de la Fundación».

«No hemos creado un programa asistencial para médicos que pueda entenderse como un privilegio para los propios médicos –continúa–. Se trata de un recurso asistencial específico, porque sabemos que cuando se ponen enfermos tienen dificultades para acudir al médico y pedir ayuda, y que cuando se trata de enfermedades de carácter mental o de adicción se agudiza mucho más el problema. Hay evidencia de que existe cierta cultura de ocultación del problema entre el mismo afectado y su entorno, con lo cual la evolución, si no se interviene, acaba siendo muy negativa. Y esto puede poner en riesgo la calidad de la praxis de ese médico y, por tanto, la salud y la atención sanitaria que pueda recibir el ciudadano. Este es el principio por el cual el Colegio de Médicos de Barcelona, y por extensión el conjunto de la profesión médica española, decidió poner en marcha un programa de estas características».

Para Juan José Rodríguez Sendín, secretario general de la Organización Médica Colegial (OMC), el PAIME cumple un doble objetivo: «Por una parte, conseguir que el médico enfermo se sienta respaldado y, por otra, dar una garantía todavía mayor de protección a los pacientes, la garantía de que el médico que los atiende está en condiciones óptimas para ejercer».

Programa de Salud del Médico MIR

Rodríguez Sendín destaca que «la profesión médica es la primera en dinamismo, en valoración social, y también la más exigente desde el punto de vista afectivo y emocional. De forma imprevista, a diario, los médicos se ven sometidos a tensiones para las cuales se necesita cierta fortaleza y no vale cualquier personalidad. Estas situaciones, que no son infrecuentes, cuando se plantean sobre todo en los profesionales más jóvenes, crean situaciones límites, algunas de las cuales pueden ser prevenibles o evitables para que no sufran determinadas desviaciones y trastornos».

Desde su origen, la Fundación Galatea ha estudiado si el hecho de ser médico implica unos problemas de salud distintos a los de la población general. También ha estudiado la salud de los médicos residentes, una etapa clave de la formación en la que el MIR debe consolidar sus competencias y enfrentarse a la realidad de la profesión. Guardias, presión asistencial, pocas horas de sueño, situaciones emocionalmente impactantes, dilemas éticos y morales, interacción intensa con pacientes y familiares... Para Jaume Padrós, que también es vicepresidente primero del Colegio de Médicos de Barcelona, son situaciones que pueden calificarse como estresantes y que pueden afectar seriamente al MIR en una etapa de especial vulnerabilidad.

Para afrontar el lado más duro de la realidad profesional, la Fundación Galatea, la Fundación Patronato de Huérfanos y Protección Social de Médicos Príncipe de Asturias (FPHOMC) y Laboratorios Almirall han firmado un convenio para difundir el Programa de Salud del Médico MIR. La FPHOMC promoverá la interlocución y coordinación con los distintos Colegios de Médicos españoles para procurar la organización de las sesiones teóricas, así como para fomentar su difusión. La Fundación Galatea, creadora de dicho Programa en 2005, aportará los contenidos y el material divulgativo de las sesiones teóricas programadas. Almirall, por su parte, se encargará de la organización y de todo el soporte logístico y económico necesario para las sesiones.

Para Padrós, el acuerdo «viene a plasmar no sólo el trabajo realizado hasta ahora, sino la voluntad de darle una continuidad. Queremos sensibilizar a los profesionales sobre la necesidad de cuidar su propia salud y bienestar, adquirir esos hábitos y hacerlo a las tempranas edades de la formación, de residencia –declaró cuando se firmó el convenio–. Los valores de la profesión se basan en tener un equilibrio psicoemocional, desarrollar valores como la capacidad de compromiso, la generosidad, o en el hecho de ser competente en una profesión muy exigente».

La salud de los residentes

El estudio realizado sobre la salud de los MIR, realizado en Cataluña y editado en 2009, arrojó unas conclusiones interesantes. En primer lugar, subrayó la necesidad de aumentar la concienciación sobre la práctica de estilos de vida saludables entre los médicos residentes, ya que su papel ejemplar, junto con la difusión activa de consejos preventivos, puede tener un gran impacto en la población.

La investigación señala que la prevalencia del malestar psicológico durante la residencia, que se sitúa en torno al 30%, confirma que la medicina es una profesión con riesgos psicosociales que puede hacer especialmente vulnerable al médico joven.

Se vio que los hábitos y estilos de vida de los MIR no son idóneos desde el punto de vista de ese papel ejemplar que deben asumir los médicos ante la población general. No obstante, el consumo de alcohol y de psicofármacos entre los residentes es claramente inferior a lo reportado en estudios llevados a cabo con médicos de mayor edad.

«Esta realidad justificaría, por un lado, la conveniencia de complementar los programas formativos de los especialistas con la adquisición de habilidades que ayuden en el manejo del estrés y el impacto emocional de la práctica médica y en la integración de espacios de apoyo emocional en las actividades habituales del residente», señalaba el estudio entre sus conclusiones.

Asimismo, ponía de manifiesto que los servicios docentes deberían garantizar una organización y un clima de trabajo que fuesen receptivos a las necesidades del residente, insistiendo en la función de los tutores como responsables de orientar y realizar el seguimiento del proceso de formación del residente.

Otra conclusión importante es que el bajo nivel de consulta que hacen los residentes con malestar psicológico plantea la conveniencia de establecer recursos de fácil accesibilidad para tratar sus problemas.

«Ser médico es una profesión vocacional –subraya Jaume Padrós–, a pesar de que esta palabra parecía estar desde hace años obsoleta e incluso proscrita del diálogo profesional. Es obvio que mantener el equilibrio psicoemocional es imposible si no existe una sólida vocación que sea enriquecida con la relación con los pacientes y con la propia profesión. Nada de esto se enseña en la formación de pregrado y los residentes se encuentran de golpe con una realidad sumamente compleja. Lejos de ser un gran problema, queremos que eso sea una gran oportunidad.»

 

 

Papel de los tutores

Los tutores y formadores desempeñan un papel fundamental en todo este contexto. Su labor no debe restringirse a proporcionar conocimientos y a supervisar la adquisición de los mismos por los residentes. Como profesionales que están cerca del médico en formación, son también los receptores de sus problemas e inquietudes y con frecuencia deben plantearse cómo actuar para que los conflictos de sus tutorandos se resuelvan.

Las sesiones que se llevan a cabo por toda España sobre la salud de los residentes abordan también el rol de los tutores. Hace unos años, la Fundación Galatea editó una Guía para tutores y profesionales de los centros sanitarios docentes, cuyo objetivo es informar sobre los problemas de salud más habituales a los que se enfrentan los médicos residentes y saber cómo actuar ante distintas situaciones.

La guía abarca desde los factores que pueden favorecer el estrés del residente a la promoción del desarrollo profesional saludable y el reconocimiento de las situaciones que hacen necesaria una intervención especializada.

 

 

Salud del MIR: Cuestiones en las que pensar

En el Programa de Salud del Médico MIR también se han editado recomendaciones dirigidas al médico que comienza su etapa de residencia, basadas en los resultados de los estudios llevados a cabo. Estas son las cuestiones en que pensar:

• Ya no eres solamente un estudiante. Ahora eres también un profesional de la medicina. Este nuevo papel significa responsabilidad y exigencia.

• Los pacientes y sus problemas no son una pregunta en un examen. Con ellos la relación será intensa y a veces emotiva. Pero sobre todo debe ser muy profesional.

• Nuestro sistema sanitario está considerado como uno de los mejores del mundo. Pero es muy complejo y, como en otros servicios públicos esenciales para el bienestar de las personas, existe presión asistencial, tareas burocráticas, condiciones especiales de trabajo, relaciones laborales diversas, competitividad entre colegas, etc. Aprender a moverte con facilidad entre todos estos factores forma parte de tu formación.

• Te incorporas a una profesión donde es muy importante el long life learning: la actualización constante en conocimientos y avances científicos y tecnológicos.

• La vida personal se puede complicar con tu nueva actividad y la conciliación entre la vida familiar y la profesional puede resentirse: te tocará hacer guardias, tus horarios no siempre serán estables, en algunos momentos te llevarás a casa los problemas del trabajo... Valora la gran importancia de tus vínculos familiares y sociales. Pueden ser un buen apoyo.

• Vivirás de cerca situaciones que te resultarán completamente nuevas y te asaltarán dilemas éticos y morales que nunca te habías planteado. Enfrentarlos, encaminarlos o solucionarlos desde un inicio es imprescindible para ser un buen profesional.

• Aprovecha el periodo del MIR para adquirir buenas habilidades y buenos recursos, tanto para la práctica profesional como para una vida profesional equilibrada. Aprende de los mejores profesionales.

• Procúrate formación y apoyo para saber afrontar momentos de ansiedad y estrés y para aprender a manifestar tus sentimientos de manera racional y ajustada a las situaciones.

• Proponte mejorar las habilidades sociales y comunicativas con los compañeros y tutores. Y con los pacientes y sus familiares, por supuesto.

• Si no te han ofrecido una acogida formal y en profundidad en tu centro de trabajo, pídela y solicita también que te presenten el equipo asistencial y el personal de apoyo.

• Si te encuentras ante situaciones difíciles (ya sean profesionales o personales) no renuncies a pedir ayuda y consejo a los demás.

• Habla con los residentes más mayores, su experiencia te será útil.

• Búscate un poco de tiempo libre para aquello que sea importante para ti, además de la medicina. No te descuides; procura mantenerte activo intelectual y físicamente, hacer deporte y seguir una alimentación equilibrada. Es fácil aconsejarlo y, aunque cuesta llevarlo a la práctica, los beneficios de hacerlo son evidentes.

• Y cuando hayas cruzado el ecuador del MIR, piensa en los residentes que necesitan tu apoyo. Años más tarde, cuando ya seas adjunto, tutor o jefe de servicio, recuerda también la intensidad de tus primeros días de médico.

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