¿Nuevas pistas para el diagnóstico de la enfermedad de Menière?

Jorge Rey, de la Unidad de Otoneurología del Departamento de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Donostia, y Ann M. Burgess y Ian S. Curthoys, científicos del Laboratorio de Investigación Vestibular de la Universidad de Sydney han publicado recientemente una serie de casos clínicos en Frontiers in Neurology sobre posibles signos de enfermedad en el oído, y más concretamente, de la enfermedad de Menière.

En la práctica clínica actual, cuando en la medición de la prueba vHIT la velocidad de movimiento de las respuestas oculares observadas durante la fase lenta son significativamente más altas que la velocidad de la cabeza, se considera que la causa más probable es una técnica de medición inadecuada (gafas flojas) o un artefacto de registro. El artículo científico de Rey, Burgess y Curthoys presenta dos casos con diagnósticos clínicos de enfermedad de Menière descritos íntegramente mediante la utilización del equipo ICS Impulse, de Otometrics, en los que las respuestas de velocidad ocular aumentadas han sido medidas con un riguroso protocolo de prueba vHIT. En el primero, las respuestas aumentadas se midieron consecutivamente en una serie de pruebas realizada durante 5 años; en el segundo, se observó la misma respuesta aumentada en un paciente con signos radiológicos definitivos de hidrops vestíbulo-coclear.

Está ampliamente aceptado que la presencia de un valor más bajo en la ganancia del reflejo vestíbulo-ocular (RVO), correspondiente a situaciones en las que la velocidad ocular de fase lenta es menor que la velocidad de la cabeza, es un indicador claro y directo de hipofunción vestibular.

Por el contrario, aún no hay evidencia de que otros tipos de alteración en la relación de velocidad entre la cabeza y el ojo tengan significado clínico relevante. La publicación científica de estos dos casos, en los que la velocidad del ojo se encontró aumentada en relación con la velocidad de la cabeza, ante la ausencia de otros factores que puedan justificar este hallazgo, apunta en la dirección de que esta velocidad de respuesta aumentada puede ser un nuevo indicador de disfunción vestibular periférica.

“Pensábamos que era un error, o un infrecuente problema cerebral, porque, en teoría, no podía ser. Pero a la luz de nuestras observaciones, ahora entendemos que la “sobre velocidad” ocular puede ser indicativa de que, en las personas que padecen Síndrome de Menière, hay más líquido dentro del oído. Por esta razón, pensamos que el movimiento que detectamos en la prueba está producido por un sistema vestibular que realmente está “sobre estimulado”, y por eso observamos más velocidad en la respuesta del movimiento del ojo”, afirma Jorge Rey.
Rey, con las debidas precauciones derivadas del nivel de evidencia científica que se tiene hasta ahora, opina que los resultados estarían aportando lo que la medicina no ha sido capaz para la Enfermedad de Menière desde su descubrimiento: un signo vestibular específicoque ninguna prueba clínica de uso común consigue mostrar, y que nos podría alertar sobre la presencia de esta enfermedad sobre todo en las fases iniciales de esta patología, donde además es más difícil de diagnosticar. “De confirmarse, sería algo muy positivo. Un signo nuevo para el ORL, y en particular, para el diagnóstico y tratamiento de la Enfermedad de Menière que despreciábamos hasta ahora”, sigue Rey.

Según el estudio, lo que la prueba estaría mostrando es el acúmulo de líquido que se produce dentro del oído interno en la Enfermedad de Menière, que, hasta ahora, se podía valorar sólo con una resonancia magnética especial, hecha con una técnica bastante más compleja de lo habitual, o mediante una electrococleografía, una prueba de laboratorio que consiste en rascar o pinchar el tímpano del paciente con un electrodo para medir la actividad eléctrica del oído interno, pruebas ambas reservadas prácticamente al ámbito de la investigación y distantes de la realidad clínica diaria. La prueba realizada mediante el vHIT ICS Impulse, es por contra barata, sencilla, cómoda y accesible para cualquier centro médico.

El hallazgo sería fundamental para el diagnostico precoz, pues en muchos casos la enfermedad de Menière se presenta de forma esquiva, pudiéndose caracterizar adecuadamente únicamente cuando ya ha aparecido una pérdida de audición significativa. El descrito en este estudio sería un signo temprano, que alertaría con alta fiabilidad sobre una enfermedad de Menière incipiente y activa, cuando más impactante es en la vida del paciente. La idea original del estudio parte del profesor Ian Curthoys, mientras que su observación y ejecución clínica experimental han correspondido al equipo español que lidera Rey.

Ahora, los próximos pasos serán demostrar que lo observado se puede extender a una amplia mayoría de casos. Además, se trabaja en un método específico que permita medir numéricamente este fenómeno de manera más fiable y automática a partir de los datos obtenidos con el ICS Impulse. Hay un equipo internacional trabajando en esta línea de investigación –explorando fundamentalmente nuevas posibilidades de la prueba vHIT- del que forman parte especialistas y científicos alemanes, italianos, australianos y españoles.

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  • Modificado por última vez en 20 Feb 2019, 11: 05

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