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Atención centrada en la persona: Un nuevo enfoque

Definir qué se entiende por Atención Centrada en la Persona o en el Paciente no es fácil, aunque conlleve ideas implícitamente obvias. Una de las definiciones más empleadas señala que es «la atención que establece una colaboración entre profesionales, personas y sus familias (si procede) para garantizar que las decisiones respeten las necesidades y preferencias del paciente y que los pacientes tengan la educación y el apoyo que necesiten para tomar decisiones y participar en su atención».

Para Rosa María Saura, directora del Área de Salud del Instituto Universitario UAB Avedis Donabedian, las palabras clave de la definición son precisamente «colaboración, respeto y apoyo». Esta experta fue una de las participantes en la Jornada «La atención centrada en la persona», celebrada en Barcelona el pasado enero y organizada por SARquavitae. Inaugurado por el consejero de Salud de la Generalitat de Catalunya, Boi Ruiz, el acto contó con la intervención estelar de Angela Coulter, una de las personalidades más relevantes en el desarrollo del planteamiento que sitúa al paciente en el centro de la atención sanitaria.

Un poco de historia

El psiquiatra Michael Balint fue, en la segunda mitad del pasado siglo, uno de los primeros profesionales que trabajó en este enfoque. En los años setenta creó los llamados grupos Balint, consistentes en grupos de médicos que se reunían regularmente para comprender mejor la relación médico-paciente. Según Rosa María Saura, estos profesionales compartían así sus preocupaciones y entendían que centrar la atención en la persona significaba ir mucho más allá de la mera asistencia terapéutica.

Sin embargo, fue un poco más tarde cuando el Picker Institute, con Angela Coulter al frente, avanzó hacia un enfoque más científico de esta filosofía estableciendo los principios que la conforman: respeto por los valores, preferencias y necesidades expresadas por los pacientes; coordinación e integración de la atención; información, comunicación y educación; confort físico; apoyo emocional y alivio del miedo y la ansiedad; implicación de familiares y amigos; y transición y continuidad. Posteriormente se añadió un octavo principio: el acceso a la asistencia.

Este enfoque ha ido adquiriendo cada vez más fuerza en los últimos años, de manera que el Institute of Medicine integró la atención centrada en el paciente como la sexta dimensión de la calidad asistencial (las otras cinco son la efectividad, la oportunidad, la seguridad, la eficiencia y la equidad). Poco después, hicieron lo mismo la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Los deseos de los pacientes

El consejero de Salud Boi Ruiz reconoció en la inauguración de la citada Jornada que «la atención sanitaria no está adecuadamente centrada en las personas». «En estos momentos necesitamos cambiar la manera de prestar servicio a las personas –añadió-, porque ellas lo necesitan y no por razones meramente organizativas. Debemos abordar los problemas de salud de una forma distinta a la utilizada hasta ahora.»

En la misma línea, Carme Caneda, responsable de Servicios del Instituto Catalán de Asistencia y Servicios Sociales (ICASS) en Barcelona, se preguntó en qué ha estado centrada la atención sanitaria hasta ahora si no lo estaba en las personas. «Es como si la atención se hubiera centrado en la persona como objeto directo u objeto indirecto –manifestó–. El resto eran los sujetos que estaban pendientes de la persona. Queremos transformar este concepto sintáctico y todos los que estamos alrededor de la persona atendida debemos ayudarla a decidir, a ser la protagonista de la atención.»

Angela Coulter es en la actualidad directora de Iniciativas Globales de la Fundación para la Toma de Decisiones Médicas Informadas de Boston e investigadora sénior del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Oxford. En su opinión, los pacientes de hoy día no son como los de hace varias décadas. Las encuestas realizadas revelan que lo que desean los pacientes de hoy apenas varía de país a país. «Prácticamente todos afirman querer un acceso rápido a tratamientos seguros y efectivos –apunta–. Quieren información sobre su estado de salud y sobre cómo mejorarlo. Asimismo, quieren hablar con profesionales que muestren empatía, que les den apoyo emocional cuando es necesario, pues los pacientes responden bien ante personas que comprenden sus miedos, sus angustias y sus preocupaciones. También en todo el mundo se habla de intimidad, confidencialidad y de ser tratados con dignidad.»

La diferencia clave para Angela Coulter reside en que los mejores sistemas sanitarios proporcionan una buena atención desde el punto de vista físico, «pero hoy día muchos pacientes quieren desempeñar un papel mucho más activo en las decisiones sobre su salud». Quieren más información y educación y, además, desean que sus familiares y amigos sean tenidos en consideración a la hora de recibir información, dado que pueden desempeñar un papel fundamental en su recuperación. Por otro lado, esta experta destaca que, «en esta época en que la sanidad es tan técnica y está tan fragmentada, la personalización de la asistencia es considerada muy importante por los pacientes de todo el mundo».

Hacia el fin del paternalismo

Para Angela Coulter, que la atención esté centrada en el paciente no quiere decir ser amable con él: «es algo que va mucho más allá. Los pacientes son tan importantes como los profesionales sanitarios en la producción de salud, puesto que son coproductores de salud y ejercen un papel básico en su autocuidado».

«Sin el papel activo de los pacientes, la sanidad no funcionaría –afirma–. Por lo tanto, han de poder decidir, deben poder escoger los proveedores de servicios más adecuados, así como los mejores tratamientos, para lo cual es esencial la información y la educación.»

En este contexto, comenta que la antigua época del paternalismo, en la que el médico estaba por encima del paciente, se está acabando. «Abandonamos el paternalismo y nos dirigimos hacia un modelo de asociación o partenariazgo en el que se reconoce el papel del paciente y se apoya su autonomía.» Según indica esta experta, las investigaciones han mostrado que la práctica paternalista tradicional no funciona porque crea dependencias, lo que a su vez desanima a los pacientes respecto a su autocuidado. «Esa actitud paternalista de los profesionales sanitarios pretende que el paciente sea una persona pasiva, lo que socava su confianza», declara. Lo que se está viendo, afortunadamente, es que si al paciente se le informa y se le pide su participación activa hay más probabilidades de que adopte estilos de vida más sanos, cumpla adecuadamente con el tratamiento y sea capaz de tomar decisiones informadas y relevantes sobre su atención médica. Además, en una época de recortes, la buena noticia es que los pacientes bien informados utilizan menos recursos sanitarios caros.

Voz y decisión

Según explica Angela Coulter, los políticos han utilizado dos enfoques para abandonar el paternalismo y dirigirse hacia la atención centrada en las personas. El primero consiste en dar voz a los pacientes, animarles a expresar sus opiniones, mientras que el segundo les ofrece la opción de escoger proveedores de servicios y tratamientos.

Sobre el primer punto, apuesta por pedir de forma proactiva a los pacientes que opinen sobre la asistencia que reciben y quieren recibir. «Las encuestas, por ejemplo, reflejan lo que es importante para los pacientes y no tanto lo que los profesionales piensan que es importante para ellos –defiende–. Y los servicios sanitarios deberían utilizar esa información de manera activa para planificar la mejora de la atención. En este sentido, se ha descubierto que una de las mejores formas es invitar a los propios pacientes a participar en la planificación.»

Respecto a la capacidad de decisión, un aspecto importante es que las personas puedan elegir por quién y en qué centros desean ser atendidas. Los datos disponibles muestran que España es uno de los países de Europa que en mayor medida tienen instaurada la libre elección de médico, y que más del 80% de los españoles considera importante disponer de la posibilidad de elegir médico de atención primaria, especialista y hospital. Sin embargo, nuestro país se halla entre los que menos información ofrece a los usuarios para facilitar esa elección.

No obstante, lo que más interesa a la población es la posibilidad de opinar y decidir el tratamiento que va a recibir. «En nuestra Fundación animamos a que los pacientes se impliquen más en su atención, proporcionando información basada en la evidencia», afirma Angela Coulter. Y en este aspecto es necesario que los clínicos tomen en serio esta filosofía de atención centrada en la persona: «Uno de los posibles problemas es que el clínico piense que el paciente no está capacitado para comprender las opciones terapéuticas y, por lo tanto, para escoger la que prefiere. La solución se basa en una toma de decisión compartida, de manera que el clínico y el paciente trabajen conjuntamente para decidir la mejor manera de tratarlo, basándose al mismo tiempo en la experiencia clínica del profesional y en las preferencias informadas del paciente. Así, hay dos corpus de experiencia que deben unirse: por un lado la del profesional, y por otro, la del propio paciente, puesto que es él quien realmente sabe lo que es experimentar la enfermedad que padece.»

Mejores resultados

Para Rosa María Saura, la atención centrada en la persona constituye un fin en sí misma, pero su aplicación tiene recompensas importantes a tener en cuenta que se han podido confirmar en diversos estudios: mejora los resultados clínicos, contribuye a mejorar la salud a través de cambios en los estilos de vida, disminuye el uso de recursos sanitarios, ingresos hospitalarios y consumo de fármacos, aumenta la satisfacción de los usuarios y mejora la adherencia a los tratamientos.

Según Coulter, una revisión Cochrane que analizó 86 ensayos que evaluaron distintas estrategias de atención centrada en el paciente ha permitido observar que este enfoque mejora la información de los pacientes, que adquieren una percepción del riesgo más precisa y realista; se sienten más implicados en las decisiones; puede reducir las denuncias a médicos y, cuando se ofrece a los pacientes la posibilidad de escoger un tratamiento, tienen tendencia a tomar decisiones más conservadoras, con menos probabilidades de pedir tratamientos más caros. «Mucha gente pensaba que este enfoque haría aumentar la demanda y los costes, pero no es cierto. Cuando se dispone de una información precisa sobre los efectos probables de un tratamiento, el gasto es menor», señala.

El camino hacia una atención más centrada en el paciente no ha hecho más que comenzar y tiene mucho trayecto por delante; «un viaje con final feliz», como lo expresa Rosa María Saura, en el que se ha comprobado que «otra manera de trabajar y de atender a las personas es posible». 

 

Comprometer a los pacientes en la atención de salud

7DM839_EN_PORTADA_5Engaging Patients in Healthcare es el título de un libro publicado en 2011 por Angela Coulter, una guía sobre el compromiso y la participación de las personas en el cuidado de su propia salud. En él explica teorías, modelos y políticas utilizadas en el desarrollo de este enfoque centrado en el paciente, así como ejemplos prácticos que ilustran la realidad de la implicación de los pacientes en su atención de salud y el impacto que ello tiene en los resultados que se obtienen.

La autora ha estudiado todos los papeles que pueden adoptar los pacientes dentro de la sanidad. «El libro viene a decir que fortalecer el papel de los pacientes es posiblemente la mejor forma de conseguir que nuestro sistema sanitario sea adecuado de cara al futuro», afirma la Dra. Coulter.

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  • Modificado por última vez en Viernes, 31 Enero 2014 09:12
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