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Recetas de ejercicio cardiosaludable

¿Qué modalidad de ejercicio físico, qué frecuencia, duración e intensidad le correspondería un paciente complicado pero habitual en las consultas de atención primaria? Un paciente, por ejemplo, en rehabilitación cardiovascular tras un infarto agudo de miocradio o en los inicios de la rehabilitación de alguna otra enfermedad cardiaca; diabéticos del tipo 1 o 2 no controlados adecuadamente pero sin que sus cifras de glucemia sobrepasen los 250 mg; hipertensos grado 2 con cifras aproximadas de <160/100 mmHg; pacientes con enfermedad cerebrovascular; pacientes con EPOC; personas mayores de 50 años sedentarias y con RCV elevado, y en algunos casos con RCV moderado; personas con más de 65 años saludables, pero relativamente sedentarias; pacientes sedentarios con obesidad mórbida o severa; pacientes con otras patologías, como neoplasias o inmunodepresión; o aquellos con valores muy deficientes o deficientes de consumo máximo de oxígeno (VO2máx/kg) para su grupo de edad y sexo.

Todos ellos formarían parte del grupo 1 de salud y se pueden beneficiar de un programa específico de ejercicio aeróbico de 24 semanas. Este manual establece cinco grupos de población, en una gradación progresiva en función de su estado de salud y condición física que va desde el primero, formado por los pacientes con una situación más compleja, hasta llegar al grupo 5, en el que están los más jóvenes y fuertes. A cada grupo le correspondería un programa de ejercicio perfectamente adaptado a sus requerimientos.

Pautas

Ofrecer esas pautas ha sido el objetivo del libro «Actividad física en la prevención y el tratamiento de la enfermedad cardiometabólica. La dosis del ejercicio cardiosaludable», que fue presentado coincidiendo con la reciente celebración del Día Mundial del Corazón. La iniciativa de redactar un manual de este tipo partió del Consejo Superior de Deportes. Este organismo autónomo, que impulsa y regula la práctica deportiva en España, promovió la puesta en marcha de un plan integral para la actividad física y el deporte, denominado Plan A+D, que cuenta con el apoyo del Ministerio de Sanidad para extender entre la población hábitos de vida cardiosaludables a través del deporte.

La publicación de este libro se inscribe dentro de esa iniciativa y se dirige a profesionales de la salud, con preferencia a los de atención primaria, a las especialidades de medicina familiar y pediatría, a los profesionales de enfermería y de fisioterapia de los centros de salud, donde puede resultar particularmente útil ya que se presenta como una herramienta específica para la prevención en pacientes con enfermedades cardiometabólicas, o simplemente para el mantenimiento de una condición física aceptable en aquellos que no presentan grandes problemas de salud. Teniendo en cuenta su estado de partida, la edad y la forma física del paciente, es posible «recetar» la dosis adecuada de ejercicio saludable mediante un programa personalizado que se puede instaurar durante 24 semanas y, mientras las circunstancias individuales no cambien, mantenerlo a lo largo del tiempo como un hábito de vida saludable.

De este manual, patrocinado por Novartis, se ha realizado una primera edición de 20.000 ejemplares que serán distribuidos de forma gratuita a equipos de atención primaria de toda España. El autor principal de esta obra es un experto cubano de prestigio internacional en este campo, Armando Enrique Pancorbo Sandoval, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y exdirector del Instituto Cubano de Medicina del Deporte. Su nombre y sus conocimientos estuvieron vinculados a la mejor época del deporte cubano, cuando obtuvo rendimientos que elevaron al país caribeño al rango de quinta potencia del atletismo mundial. Pero esta iniciativa no tiene que ver con la alta competición, sino con un objetivo mucho más abierto, el que ha llevado a este experto en la fisiología del ejercicio a volcar toda su experiencia en el campo deportivo, y también de 20 años de trabajo en atención primaria, en un manual orientado a la prevención y promoción de la salud. Ha contado con la colaboración de Elizabeth Laura Pancorbo, su hija y especialista en Rehabilitación y Medicina Física e investigadora en enfermedades degenerativas crónicas, y con la también cubana Jaqueline Baluja, especialista en Medicina General Integral (médico de atención primaria). Por parte española, ha contado con las aportaciones de Fernando Gutiérrez Ortega, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y director del Centro de Medicina del Deporte del Consejo Superior de Deportes, y Carlos Gutiérrez Salgado, miembro de Honor de la Federación Española de Medicina del Deporte (FEDEME).

El libro, nos explica Fernando Gutiérrez, «está enfocado de tal manera que cualquier profesional sanitario, médico, enfermera o fisioterapeuta que lo haya leído, que lo haya estudiado bien, pueda realizar este tipo de prescripción. Todos los que trabajamos en este campo sabemos que el ejercicio también se puede recetar igual que se hace con cualquier medicamento o tratamiento médico. Tiene unas indicaciones y sus contraindicaciones, y tiene unos efectos secundarios que también hay que conocer».

Guía resumen

El libro se divide en siete capítulos y viene acompañado por una breve guía que resume toda la información práctica, aunque remite siempre a la consulta del texto principal. En el mismo se abordan las bases fisiológicas del ejercicio y el consumo máximo de oxígeno relativo como indicador funcional de salud; la importancia de la condición física cardiorrespiratoria-metabólica, la especificidad de la actividad física y sus beneficios; la condición física musculosquelética y las contraindicaciones del ejercicio. Asimismo aborda la dosificación del ejercicio en la prevención, tratamiento y rehabilitación de la enfermedad cardiovascular y de otras patologías; el papel del ejercicio en el control de la diabetes tipos 1 y 2; el análisis del gasto energético, los programas adecuados para pérdida de peso en la población, la condición física aeróbica y la alimentación saludable; los test que resulten factibles en la atención primaria para calcular las necesidades energéticas, el gasto calórico, el consumo de oxígeno relativo y otros indicadores de valoración de los pacientes y sus necesidades.

Y por último, el libro ofrece las pautas para la dosificación del ejercicio cardiosaludable mediante la elaboración y puesta en práctica de programas personalizados de actividad física para diferentes grupos de población diferenciados a partir del estado de salud, edad y condición física inicial, ofertando programas específicos que le garantizarían al paciente la dosis necesaria de actividad física. Los programas personalizados se basan en ejercicios aeróbicos y su duración inicial es de 24 semanas. Pero lo ideal es incorporar esta práctica al estilo de vida, ya que de la misma forma que la actividad física permite alcanzar beneficios progresivos para la salud, al abandonarla se pierden gradualmente las capacidades ganadas.

La valoración del paciente se basa en la edad y sexo, en el padecimiento de una o más enfermedades, el nivel de compensación de las mismas o de sus complicaciones, con atención especial a las patologías cardiovasculares y metabólicas, así como a los factores de riesgo. La valoración del riesgo cardiovascular se basa en los criterios establecidos en la Guía Europea, en la presencia de la hiperglucemia y microalbuminuria no controlada en el diabético, la hipertensión grado 2 o 3 difícil de controlar, la hipercolesterolemia elevada con un perfil deficiente, con valores muy disminuidos de colesterol HDL y elevados de LDL, valores altos de triglicéridos y relación colesterol total/HDL desfavorable. El exceso de peso y la obesidad, los hábitos sedentarios o la historia familiar de enfermedad cardiovascular son otros factores a tener en cuenta.

El diagnóstico del paciente para su clasificación debe tener en cuenta no sólo los antecedentes personales y familiares de salud, y requiere un examen médico que incluya auscultación cardiaca con obtención de frecuencia cardiaca y presión arterial de reposo, altura, peso y perímetro abdominal del paciente, con la obtención del índice de masa corporal. Esta información se podría complementar con estudios de electrocardiograma de reposo, análisis bioquimico que incluya hemograma, lipidograma completo, glucemia, ácido úrico, creatinina y enzimas hepáticas, entre otros parámetros.

La condición física del paciente, pero en particular a los que se clasifiquen en los grupos 1 y 2, debería ser evaluada de forma ideal mediante una prueba de esfuerzo que no resulta posible en la mayoría de los casos. Como instrumento alternativo se propone la aplicación de un test submáximo, como puede ser un test de caminata. El autor asegura que los test de campo de carácter submáximo pueden convertirse en un magnífico aliado en la práctica clínica de la atención primaria para evaluar la condición física de diferentes grupos de población. En el libro aparecen de forma pormenorizada los test de campo diseñados por Pancorbo, de caminata y de trote-carrera, que se pueden aplicar de manera sencilla para el diagnóstico del nivel de actividad física.

Cinco grupos

A los cinco grupos de población que propone este manual le corresponden cinco programas diferentes de actividad física con predominio aeróbico, y la dosis de actividad física prescrita a una persona dependerá de los factores englobados en la denominación FITT: frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio. Fernando Gutiérrez resume así la clasificación:

Grupo 1: pacientes que tienen un problema de salud serio, pero que a pesar de tener una salud delicada, una condición física mala de base, sí se podrían beneficiar de la práctica de actividad física.

Grupo 2: personas que tienen un problema de salud pero están compensados y su estado previo de salud no es tan malo.

Grupo 3: personas con factores de riesgo asociados a la edad, por ejemplo, si es mayor de 50 años, o que tienen cierto grado de obesidad o un poco elevada la presión arterial.

Grupo 4: personas que no tienen aparentemente ninguna patología pero sí pueden tener factores de riesgo, bien asociados a la edad o bien con antecedentes familiares, o que tienen por ejemplo unas cifras de colesterol en el límite de la normalidad, y se pueden beneficiar de una actividad física pautada.

Grupo 5: personas jóvenes y sanas a las que simplemente se les prescriben formas de actividad física para que puedan variar en diferentes rangos e intensidades.

A los tres primeros grupos de esta clasificación les corresponden los programas de actividad física más conservadores, como consecuencia de sus propios problemas de salud. Para los grupos 1 y 2 de esta clasificación, que incluyen a los pacientes con menos salud y menos activos, se propone utilizar como modalidad de ejercicio la caminata. En el grupo 3 predominará la caminata pero se le podría añadir la modalidad de trote o footing cuando se trate de personas más sanas y generalmente más activas que incluidas en los grupos 1 y 2. Es importante tener en cuenta que los pacientes incluidos en los tres primeros grupos deben ser evaluados de forma sistemática para controlar los resultados y reforzar el trabajo educativo. En el grupo 4 se incluyen aquellos que con sólo un pequeño estímulo inicial de caminata ya podrían pasar a un trabajo más intenso con el trote, puesto que se trata de personas saludables y con mejor condición física. El grupo 5 incluye la población más saludable, la más activa y joven, que podría ser practicante habitual de actividad física o de algún deporte, pero a la que le vendrá bien la información sobre la dosis adecuada de ejercicio cardiosaludable.

Las modalidades de ejercicio que se proponen son fácilmente accesibles para cualquier persona y se pueden llevar a cabo caminando al aire libre, en un gimnasio o en la propia vivienda si se dispone de la cinta para caminar o de bicicleta estática.

En opinión de Fernando Gutiérrez, «al final lo que se pretende con todo esto es que el ejercicio regulado se convierta en un hábito de vida, que desde la infancia se incorpore al esquema de vida de la persona, que no tenga que venir nadie a explicárselo. Y cuando tenga alguna duda, que pregunte y el médico le va a responder. La natación hay que hacerla bien, porque si no es así te puede doler la espalda, te haces daño. O si se camina cuando se tiene una artrosis de rodilla, le va a doler más aún. Pero siempre hay alternativas para cada persona y el médico de atención primaria puede asesorar de forma muy sencilla».

El libro culmina proponiendo que, una vez finalizado el programa y reevaluado el paciente, se ponga en marcha un nuevo programa de actividad física que se ajuste a las nuevas características del paciente, con objetivos superiores que podrán ser cumplidos nuevamente gracias a la mejora alcanzada de la condición física general.

El nuevo programa, siempre bajo los principios de individualización, progresión y mantenimiento, se inicia generalmente con la misma duración de tiempo, el mismo rango de intensidad y las frecuencias del ejercicio de la semana en que se culminó el anterior programa. De forma gradual se van modificando los componentes e incluir nuevos tipos de ejercicios, tanto para el desarrollo de la condición física aeróbica, que ha sido el objetivo del primer programa como, si existiera criterio médico, para el desarrollo de la fuerza isotónica, o incluso la introducción de modalidades deportivas.

Los programas de mantenimiento también tienen una duración de 24 semanas o mayor, con el objetivo de que el ejercicio físico se convierta en parte del estilo de vida saludable de la persona.

 

La dosis del ejercicio cardiosaludable

  1. Evaluar el estado actual de salud, la presencia o no de enfermedades y/o de factores de riesgo cardiovascular
  2. Dosificar el ejercicio físico de forma personalizada según las características de cada persona o paciente
  3. Determinar la frecuencia, intensidad, tiempo y tipo de ejercicio necesario
  4. La duración de cada ciclo del Programa de Actividad Física debería ser de 24 semanas
  5. Ejercicio preferentemente de tipo aeróbico, en 5 grupos de población diferentes para 5 modalidades de Programa de Actividad Física
  6. Frecuencia mínima de 3 veces a la semana incrementando de forma gradual de 5 a 7
  7. La duración de cada sesión comienza con 10 minutos añadiendo minutos de acuerdo a cada grupo de población
  8. La intensidad del ejercicio dependerá del tipo de Programa de Actividad Física y se basa en el porcentaje de frecuencia cardiaca máximo a alcanzar durante la sesión de entrenamiento
  9. Al inicio de cada sesión realizar un buen calentamiento y al finalizar la actividad realizar una breve recuperación, ejercicios respiratorios y estiramientos
  10. El objetivo es convertir el ejercicio físico en parte del estilo de vida de las personas y pacientes, logrando así el mantenimiento de la salud y de la condición física global a lo largo de la vida
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  • Modificado por última vez en Viernes, 31 Enero 2014 10:24

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