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La placenta protege a los bebés del COVID-19

  • 18 Febrero 2021

Tras realizar un análisis clínico, morfológico y molecular completo de una cohorte de 37 mujeres embarazadas, 21 de las cuales habían confirmado una infección por SARS-CoV-2, se observó que, aunque el virus pudo infectar las placentas de casi la mitad de las embarazadas, no se encontró evidencia de transmisión vertical en ningún recién nacido. Todas las muestras procedían de mujeres que dieron a luz durante la primera ola de la pandemia en 2020 en Italia. Sin embargo, el estudio también apunta que, cuando la carga viral en la placenta es muy elevada, aunque la placenta sigue actuando como barrera, puede verse severamente afectada e influir en el desarrollo del neonato.

La tecnología que se aplica para el análisis molecular de los tumores se ha usado para realizar un análisis clínico, morfológico y molecular completo de las placentas de mujeres embarazadas con y sin infección por SARS-CoV-2, que dieron a luz durante la primera ola de la pandemia en Italia. Los resultados de este estudio internacional, cuyo objetivo es analizar el efecto del virus sobre la fisiopatología de la placenta y sus consecuencias sobre el recién nacido, se acaban de publicar en la revista The Journal of Clinical Investigation.

Para llevar a cabo el estudio se analizó una cohorte de 37 mujeres embarazadas, 21 de las cuales habían confirmado una infección por SARS-CoV-2 en una prueba PCR. Todas las mujeres dieron a luz con éxito a recién nacidos vivos y asintomáticos excepto en dos casos. Una paciente que había tenido un resultado negativo se sometió a inducción de parto por un aborto espontáneo terapéutico debido a una anomalía cromosómica, y otro de los recién nacidos, en este caso de una paciente positiva con SARS-CoV-2, mostró asfixia perinatal que requirió ventilación mecánica y suplementos de oxígeno durante los primeros tres días de vida, seguida de episodios de epilepsia y síntomas neurológicos que se resolvieron progresivamente tras tratamiento farmacológico.

“En este segundo caso, los problemas del neonato no se debieron a que estuviera infectado por el SARS-CoV-2, sino a que la placenta se vio severamente afectada por la enfermedad. Así, el neonato sufre, pero lo hace porque la placenta ya no está funcionando adecuadamente”, explica Paolo Nuciforo, quien además apunta que en este caso no es tan importante que haya una transmisión vertical de la enfermedad para que haya afectación. En esta muestra de placenta severamente afectada por el SARS-CoV-2 se pudo constatar que la carga viral y los daños eran similares a los que el virus causa en los pulmones de pacientes fallecidos por COVID-19.

El estudio llevado a cabo también ha podido constatar que, para que se produzca este daño en la placenta con implicación en los resultados del embarazo, es necesario que llegue una alta carga viral a este órgano, aunque no está relacionado directamente con ningún parámetro clínico o patológico conocido en las embarazadas.

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  • Modificado por última vez en 18 Feb 2021, 13: 20

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