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La depresión es la segunda causa de baja laboral, incapacidad permanente o jubilación anticipada

  • 16 Diciembre 2020

La depresión supone la segunda causa de incapacidad laboral, sólo por detrás de los trastornos osteomusculares. Se estima que el coste de la depresión en España oscila entre los 150 y 370 millones de euros anuales, incluyendo los costes derivados por baja laboral o incapacidad, disminución de la productividad, y por jubilación anticipada.

Una mayor sensibilidad por parte de las empresas, aumentar la flexibilidad y promover la relación entre los servicios médicos y asistenciales contribuiría a mejorar la prevención de la depresión en el ámbito laboral, así como a facilitar una detección más precoz que mejore el diagnóstico, y facilite el tratamiento y la recuperación.

Ésta es una de las principales conclusiones del Diálogo Online de Escucha Activa “¿Pueden las empresas ayudar a prevenir la depresión? Los retos de la depresión en el entorno laboral” organizado en el marco de la iniciativa Rethink Depression impulsada por Lundbeck, con el objetivo de dar visibilidad a la depresión en el ámbito laboral y proporcionar estrategias para ayudar a las empresas a prevenir esta enfermedad.

El encuentro ha reunido a Rosa Gutiérrez Labrador, psiquiatra Jefa de Sección del SSM de Alcobendas en el Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid; Francisco Fornés Úbeda, jefe del Servicio de Salud Laboral y Prevención de Riesgos Laborales del Ayuntamiento de Valencia; y al actor y presentador Javier Martín, que durante años sufrió depresión, y ha estado moderado por Susana Gómez-Lus, Directora Médica y de acceso al mercado de Lundbeck. Los Diálogos Online de Escucha Activa se enmarcan en la III edición de la campaña “#DeLaDepresiónSeSale”, que en esta edición cuenta con el aval de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y la colaboración de la Asociación La Barandilla.

“Las personas que trabajan en el sector servicios son las más propensas a sufrir este tipo de trastornos, especialmente aquellos con más alto nivel de cualificación, con más responsabilidades y con trabajos que suponen una mayor implicación emocional”, apunta Francisco Fornés.
Los especialistas reunidos por Lundbeck destacan la necesidad de promover un entorno laboral favorable a hablar de la depresión para detectar las señales de alarma que permitan un diagnóstico temprano, y así reducir los elevados costes originados debido a una disminución de la productividad, el absentismo, el presentismo y el uso de los recursos sanitarios.

“También se trata de pasar de la prevención de riesgos psicosociales a la promoción de la Salud mental en la empresa, que engloba aspectos como, favorecer una alimentación saludable, afianzar la práctica regular de ejercicio físico, así como fortalecer la resiliencia de los trabajadores con formación en el manejo de las emociones, gestión del estrés, la comunicación, las habilidades sociales y el autoliderazgo. En definitiva, la prevención de la depresión en la empresa tiene que partir desde los trabajadores, con un enfoque global centrado en los aspectos físicos, sociales, emocionales y laborales”, explica Gutiérrez Labrador.

Además, señalan que el tabú que aún existe sobre esta enfermedad, la banalización del término «depresión» o el estigma y los prejuicios asociados, conducen a que muchos trabajadores que la padecen no lleguen a reconocerlo por miedo a perder su empleo o a ser estigmatizados por sus propios compañeros. Por eso, los expertos insisten en la necesidad de divulgar y sensibilizar sobre la depresión, así como desarrollar programas de prevención y detección precoz que sean realmente eficaces.

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