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¿Cómo ha afectado la pandemia y el confinamiento a los pacientes neurológicos?

  • 24 Noviembre 2020

El 99% de los neurólogos españoles considera que el estado cognitivo y funcional de sus pacientes con demencia ha empeorado tras el confinamiento.

Con motivo de la celebración de la LXXII Reunión Anual de la SEN, que este año se realizará en formato virtual, del 23 de noviembre al 3 de diciembre, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha presentado los resultados del informe “Situación de los pacientes con demencia tras el confinamiento por COVID-19”, realizado con el objetivo de determinar cómo ha afectado el confinamiento a las personas que padecen deterioro cognitivo en España. Además, también se van a presentar los resultados de varios estudios en pacientes con epilepsia, ictus, Parkinson, cefaleas o esclerosis múltiple, entre otras enfermedades neurológicas.

Según se desprende del informe “Situación de los pacientes con demencia tras el confinamiento por COVID-19”, el 99% de los neurólogos españoles consultados y que atienden a personas con deterioro cognitivo, considera que el estado cognitivo y funcional de sus pacientes ha empeorado tras el confinamiento y un 55% piensa que éste es mucho o muchísimo peor. Además, este empeoramiento se va visto sobre todo reflejado en aquellos pacientes con demencia moderada (77%) o demencia leve (76%), frente a las personas que aún se encuentran en una fase de deterioro cognitivo leve (48%) o con una demencia grave (44,5%).

“Esto es algo que se ha observado en todos los pacientes con demencia independientemente del tipo que padezcan, aunque ha sido especialmente llamativa entre las personas con enfermedad de Alzheimer”, señala José Miguel Láinez, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Y es que el 96% de los neurólogos españoles considera que este empeoramiento se ha visto reflejado sobre todo en las personas que padecen demencia por enfermedad de Alzheimer, aunque también en pacientes con otro tipo de demencias, como la asociada a la enfermedad de Parkinson o por cuerpos de Lewy (casi un 64%, en ambos casos), o frontotemporal (más de un 61%).

Los pacientes con deterioro cognitivo también han empeorado a nivel conductual: el 94% de los entrevistados ha constatado cambios en este ámbito y un 48% lo califican como mucho o muchísimo peor respecto a la situación previa al confinamiento. Pero también en movilidad: Un 92% considera que la capacidad motora de sus pacientes, respecto a su movilidad previa, también ha empeorado.

Entre los síntomas conductuales que han aparecido con más frecuencia durante el confinamiento destacan la irritabilidad (casi un 69%), ansiedad (41%) o los trastornos del sueño (38,5%) y la agresividad (36%). Pero también otros como delirios (30%) o depresión (23%). Y la gran mayoría de los neurólogos considera que este empeoramiento de los pacientes se ha debido principalmente a la interrupción de paseos y otras actividades físicas (93%), a la interrupción de las actividades de estimulación cognitiva (88%) y la pérdida de contacto familiar y social (85,5%) que ha generado el confinamiento.

“Además, el confinamiento también ha afectado a los cuidadores de los pacientes con demencia: el 75% de los neurólogos considera que han vivido su rol de cuidadores mucho o muchísimo peor durante estos meses”, comenta Silvia Gil, Vocal de la Sociedad Española de Neurología. “Y el confinamiento también ha podido acelerar la aparición de nuevos casos de procesos neurodegenerativos ya que un 60% de los neurólogos entrevistados considera que han aumentado los casos de nuevo diagnóstico de deterioro cognitivo durante los meses posteriores a marzo de 2020”.

El informe “Situación de los pacientes con demencia tras el confinamiento por COVID-19”, ha sido realizado con las respuestas de los neurólogos españoles expertos demencias, obtenidas a lo largo de mes de octubre de 2020, y en la misma han participado casi la totalidad de responsables de las consultas monográficas de toda la geografía española, así como otros neurólogos que mayoritariamente atienden a personas con estas patologías. Las respuestas hacen referencia a pacientes que no han padecido COVID-19 y que no viven en residencias.

Impacto de la pandemia en  otras enfermedades neurológicas
“Aunque el impacto que ha tenido la pandemia en los pacientes con demencia haya sido especialmente llamativo, también es algo que se ha podido observar en muchos de nuestros pacientes con otro tipo de enfermedades neurológicas. Prueba de ello es que, a lo largo de esta Reunión Anual también se van a presentar diversos trabajos realizados por equipos de neurólogos españoles que han estudiado el impacto del confinamiento en pacientes con epilepsia, ictus, Parkinson, cefaleas o esclerosis múltiple”, indica José Miguel Láinez.

Éste es el caso de uno de los estudios que se van a mostrar, realizado en Cataluña durante el confinamiento, entre más de 300 personas con epilepsia. Según se desprende de su investigación, casi el 30% de los pacientes reportaron un aumento de la frecuencia de sus crisis. Pero además, casi la mitad de los pacientes reconocieron haber estado más ansiosos o deprimidos y un 43% de pacientes admitió haber tenido problemas de sueño, que son factores de riesgo para el aumento de la frecuencia de crisis. Y otro estudio, también realizado en Cataluña, respecto a las urgencias relacionadas con la epilepsia en los meses de febrero-mayo, apunta a que durante este período aumentó el número de personas que experimentó su primera crisis y a que los pacientes que acudieron con estado epiléptico tuvieron un peor pronóstico.

La SEN ya advirtió que el Código Ictus se activó un 28% menos en marzo de 2020 que en el mismo mes del año anterior, quizás por el miedo de los pacientes a acudir al hospital durante el confinamiento. Y, aunque aún es pronto para saber si estas circunstancias pueden haber dado lugar a un aumento de la morbimortalidad por ictus, dos estudios que se van a presentar en la Reunión Anual –uno realizado en Madrid y otro en Castilla-La Mancha- apuntan a una mayor mortalidad y a una mayor tasa de discapacidad entre los pacientes que sufrieron un ictus en este período. Y a una conclusión parecida llegan los responsables de otro estudio llevado a cabo en Castilla y León en el que han observado un aumento de los casos de hematomas subdurales muy evolucionados clínicamente, probablemente por la demora en solicitar asistencia médica por miedo al contagio.

El Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN presentó en septiembre un estudio realizado a 600 personas con Parkinson, en el que se señalaba que el 66% de los pacientes experimentó un empeoramiento de sus síntomas durante el confinamiento y que un 33% presentó problemas cognitivos y trastornos del comportamiento. Durante la Reunión Anual también se va a presentar otro estudio realizado en Madrid en pacientes con trastorno del movimiento funcional y pacientes con distonia: el 42,5% experimentó un empeoramiento de sus síntomas físicos y el 56% un empeoramiento de situación en general, relacionado significativamente con el aumento de ansiedad (66%), desánimo (59%) e insomnio (51%).

Igualmente, el Grupo de Estudio de Cefaleas de la SEN presentó ya un informe en el que se señalaba que el 46% de los neurólogos españoles apreciaron un empeoramiento de la situación clínica de los pacientes con cefalea evaluados durante la pandemia. En este sentido, un estudio realizado en Cataluña entre pacientes con cefalea en tratamiento con toxina botulínica que va a presentarse en la Reunión Anual, señala que en el 74% de los casos aumentó la frecuencia del dolor de cabeza y en el 47% la intensidad. Además, el 79% de los pacientes tenían la impresión de empeoramiento, lo que en el 75% de los casos les llevó a aumento del consumo de analgésicos. Y también sobre cefaleas se va a presentar un estudio realizado en Extremadura entre profesionales sanitarios: un 70% indicó un empeoramiento en su dolor de cabeza, tanto en intensidad, como en frecuencia.

En Galicia también se llevó a cabo un estudio para evaluar el impacto del estado de alarma en pacientes con esclerosis múltiple y, de acuerdo a los resultados que se van a presentar, un 46,5% refirió deterioro en su calidad de vida y un 24% y 19%, respectivamente, vio deteriorado su estado de ánimo y la fatiga. Unas conclusiones similares a las que llegó otro estudio realizado en Andalucía en la que apuntarán que la afectación de la calidad de vida durante la cuarentena, en pacientes con esclerosis múltiple, se debe principalmente a problemas motores y se correlaciona directamente con el grado de discapacidad del paciente.

Pero además, dentro de las comunicaciones que presentará la Sociedad Española de Neurorrehabilitación (Sociedad Adherida a la SEN) también se incluye una realizada en Madrid en la que indican que la pandemia generó un retraso en la derivación a centros de neurorrehabilitación, destacando la mayor gravedad de los traslados y la posibilidad de que la modificación asistencial pueda influir en una peor recuperación funcional en el tiempo. Algo que también apuntará otra comunicación procedente de miembros de la Sección de Neurofisioterapia de la SEN, en la que han constatado que el confinamiento ha provocado efectos físicos negativos en los pacientes neurológicos, así como una disminución de sus capacidades, principalmente rigideces articulares ante la espasticidad, incremento de la fatiga ante el esfuerzo y menor capacidad para desenvolverse.

“Finalmente, señalar que los efectos del confinamiento durante la pandemia por COVID-19 también han producido afectaciones neurológicas en personas sanas. Durante la Reunión Anual se mostrarán algunos casos donde el sedentario, el exceso de actividad física, o posturas anómalas han derivado en eventos neurológicos que incluso han requerido ingreso hospitalario y asistencia médica. En todo caso, y más allá de la presentación de estos casos más ‘curiosos’, es innegable que el confinamiento ha favorecido prácticas como el aislamiento social, el aumento del estrés o la disminución de la actividad física y esto ha sido perjudicial para nuestro cerebro”, concluye Cristina Íñiguez, vicepresidenta y Responsable del Área Científica de la SEN.

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