La rehabilitación logopédica, clave para la recuperación de la afasia derivada del ictus

La aparición de la afasia tras un ictus puede causar problemas en habilidades como la expresión oral, manifestándose una incapacidad para expresarse verbalmente, o en la comprensión del lenguaje, no procesando una conversación, con dificultades para mantener la atención, para realizar rutinas diarias o incluso a la hora de transcribir la escritura. Desde el punto de vista comunicativo, un ictus puede conllevar falta de memoria, pérdida de la estructura espacio-temporal, cambios en la voz e incluso dificultades en la deglución.

La logopeda del hospital San Juan de Dios de Tenerife, Miryam Mederos, explica que “ante la limitación que sienten muchos pacientes tras verse afectados por la afasia, tras el ictus es frecuente que caigan en estados de cierta depresión, pues a raíz de esa falta de participación, por la incapacidad para interactuar en la vida social que conllevan estos problemas en la comunicación tienden al aislamiento, a la degeneración comunicativa con su entorno, evitando situaciones que requieran relacionarse con los demás”. Es por ello que la intervención logopédica, en estos casos, es fundamental.

Una vez instaurado el ictus, algunas personas llegan a recuperar total o casi totalmente los déficits que se producen, pero la mayoría presentan secuelas que deben ser rehabilitadas de una forma precoz, pues su calidad de vida va a depender de ello. El neurólogo y coordinador de la unidad de ictus del hospital San Juan de Dios, Jonathan López, indica que “tratándose de una patología de especial relevancia en nuestro entorno, el papel de la rehabilitación de la función perdida por distintos especialistas juega un aspecto crucial en el tratamiento del ictus”.

Si tras el ictus se detectan problemas en el habla, el logopeda ha de detectar el nivel de afectación por afasia para poder ofrecer sistemas alternativos o aumentativos de comunicación para la rehabilitación del lenguaje. Además, tras el ictus es frecuente la parálisis facial, lo que afecta a la movilidad de los músculos de la cara. En este sentido, el trabajo logopédico ha de encauzarse hacia el control de las secreciones salivares y la correcta articulación del habla. La disfagia, es decir, la dificultad al tragar, es otro de los problemas derivados tras el accidente cerebrovascular, debiéndose tratar mediante una rehabilitación miofuncional y adecuando la alimentación del paciente.

Desde las áreas de neurología y logopedia del Hospital San Juan de Dios hacen especial hincapié en el abordaje de la rehabilitación de la función fonatoria, comunicativa y deglutoria, pues será fundamental para evitar el aislamiento del paciente y para fomentar el mantenimiento de sus relaciones sociales y familiares, reduciendo al mínimo el impacto emocional en el propio paciente y sus allegados.

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  • Modificado por última vez en 28 Oct 2019, 12: 50

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