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Cada euro bien invertido en insuficiencia cardíaca tendría un retorno social de 3,5 euros

El Instituto Max Weber, la asociación de pacientes Cardioalianza y la compañía farmacéutica Novartis han presentado hoy el estudio ‘Valor social de un abordaje ideal de la insuficiencia cardíaca’, un proyecto multidisciplinar llevado a cabo con la colaboración de expertos en insuficiencia cardíaca, tanto cardiólogos como internistas y profesionales de enfermería.

El objetivo de este estudio es consensuar un abordaje ideal de los pacientes con insuficiencia cardíaca (IC) en el Sistema Nacional de Salud (SNS) y evidenciar su impacto en términos clínicos, asistenciales, económicos y sociales para favorecer una planificación estratégica óptima de los recursos sanitarios.

La sesión ha contado con la participación de Nicolás Manito, jefe clínico de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca y Trasplante Cardíaco del Hospital Universitario de Bellvitge; Emilio Casariego, jefe de servicio de Medicina Interna del Complejo Hospitalario de Lugo; María Merino, coordinadora de Proyectos de Resultados en Salud del Instituto Max Weber; Maite San Saturnino, presidenta de Cardioalianza; y Josefina Lloret, responsable de Relaciones con Pacientes de Novartis.

El estudio ‘Valor social de un abordaje ideal de la insuficiencia cardíaca’se basa en una encuesta a 558 pacientes para conocer la afectación de la IC en el plano físico, emocional, social y laboral, cuyo cuestionario incluía un subcuestionario dirigido al cuidador informal, en caso de existir. Otra fuente de información ha sido un comité de expertos conformado por las principales especialidades médicas implicadas en la atención de la IC (cardiología, medicina interna, geriatría, medicina comunitaria), así como por especialistas en enfermería, pacientes, cuidadores, asociaciones y gestores sanitarios”.

María Merino ha explicado las principales conclusiones extraídas del estudio: “los resultados del análisis SROI muestran que por cada euro invertido en este modelo ideal se obtendría un retorno social de 9,05 euros en el área de Urgencias y hospitalización, en el área de Atención primaria el retorno sería de 3,13 euros, en el área de Cardiología de 3,76 euros y en el área de Medicina interna de 3,09 euros. Al considerar el abordaje ideal de la IC como un todo, es decir, entendiendo las áreas de manera global y no de forma aislada, el retorno social a obtener con la implantación de este abordaje ideal sería de 3,52 euros, y en todos los casos el paciente sería el principal beneficiado”.

Algunas de las actuaciones que se engloban dentro de este abordaje ideal son la optimización de la historia clínica digital y del uso de la receta electrónica, una mayor rapidez en el acceso al ecocardiograma en los servicios de urgencias hospitalarias y atención primaria, el fomento de la precocidad en la visita a los diferentes especialistas e incremento de las visitas domiciliarias tras el alta hospitalaria, la implantación de unidades de rehabilitación cardíaca o el desarrollo de programas de apoyo psicológico y emocional, educación sanitaria y reorientación profesional dirigidos al paciente y sus cuidadores.

Abordaje multidisciplinar y centrado en el paciente
El consenso de un grupo multidisciplinar de expertos ha permitido detectar los puntos críticos de la cadena asistencial de los pacientes con IC y establecer las propuestas de mejora. Emilio Casariego, que junto a Nicolás Manito ha formado parte de este comité, ha expresado la importancia de enfocar la IC como una patología en la que intervienen múltiples especialidades de forma simultánea: “la mayoría de los enfermos con IC son pluripatológicos y requieren la atención de diferentes profesionales: médicos de urgencias, médicos de atención primaria, cardiólogos, internistas, enfermeros, psicólogos, geriatras, etc. Es muy necesario que todos los especialistas intervengan de forma alineada y pongan su trabajo en común para optimizar la gestión de los recursos destinados a estos pacientes y ofrecer una asistencia integral. Parece evidente que el planteamiento global centrado en el paciente, atendiendo a las diferentes facetas de la enfermedad de manera simultánea y juiciosa, ofrece mayores beneficios que el tratamiento centrado exclusivamente en la IC o en la simple suma de los distintos tratamientos”.
Según Casariego, “la metodología SROI ha permitido establecer las claves para definir, desde una óptica multidisciplinar, una fórmula capaz de dar solución a las carencias del enfoque actual. Este nuevo abordaje debe implicar y coordinar a todos los actores relacionados con el manejo de la IC y maximizar el valor social de la inversión mejorando el estado de salud y la calidad de vida de pacientes y cuidadores, racionalizando el consumo de recursos y reduciendo las pérdidas de productividad laboral asociadas”.

Por su parte, la presidenta de la asociación de pacientes Cardioalianza, Maite San Saturnino, ha puesto de relieve el papel que tiene el paciente en todo este proceso: “el eje central de este modelo ideal es el paciente y por ello resulta fundamental conocer a fondo las implicaciones que tiene la IC en las diferentes esferas de su vida. La encuesta ha sido un instrumento muy revelador que ha ayudado a esclarecer, entre otros datos, que cerca del 90% de los pacientes presenta comorbilidades, con una media de 2,3 enfermedades concomitantes, siendo la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia y la diabetes las más prevalentes”. En cuanto a las dimensiones más afectadas en el día a día, San Saturnino indica que “los encuestados señalaron las relativas al dolor o malestar, la pérdida de movilidad y el deterioro psicológico y emocional. Asimismo, el cuestionario dirigido a los cuidadores, quienes son los grandes coprotagonistas en este estudio, ha puesto de manifiesto el importante desgaste físico y mental que experimentan, así como una percepción de su salud más negativa y una mayor predisposición al desarrollo de depresión y ansiedad”.

San Saturnino ha concluido afirmando que “este trabajo nos ha permitido aproximarnos a la situación real de estas personas y plantear las intervenciones pertinentes para dar respuesta a las necesidades no cubiertas. Ahora nos enfrentamos al reto de poner en práctica este modelo de abordaje ideal de la IC y desde Cardioalianza tendemos puentes de diálogo con la Administración sanitaria competente para lograr juntos la mejora de la atención de la IC de forma sostenible para el Sistema”.

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