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Más especialistas y diagnóstico rápido, asignaturas pendientes del linfoma en España

  • 13 Septiembre 2016

Sólo un 6% de los pacientes con linfoma son vistos por un oncólogo especializado en las primeras fases del diagnóstico, lo que retrasa el inicio del tratamiento, según los expertos.

Cada año se diagnostican en España cerca de 7.000 nuevos casos de linfoma, una cifra que supone el 3% del total de tumores y que, según los especialistas, irá en aumento en las próximas décadas debido a los cambios sociales. Además, es el primer cáncer en incidencia en jóvenes y la tercera causa de muerte por cáncer en niños. Sin embargo, denuncian los especialistas, cada vez menos oncólogos se dedican a esta patología, un hecho que ha querido poner de relieve GOTEL, Grupo Oncológico para el Tratamiento y Estudio de Linfomas, con motivo de la celebración del Día Mundial de este cáncer mañana jueves 15 de septiembre.

“Sólo un 6% de los pacientes con linfoma son vistos por un oncólogo especializado en las primeras fases del diagnóstico, según datos recientes arrojados por un estudio internacional de Lymphoma Coalition. Otro 7% es visto por un oncólogo no especializado y un abrumador 42% es tratado por un especialista en medicina general”, explica Ramón García Arroyo, oncólogo del Complejo Hospitalario de Pontevedra y secretario del GOTEL.

Uno de los escollos, según los especialistas, es la elevada especialización que requiere, así como el reciclaje continúo. “La complejidad de este tumor, que en realidad son 30 entidades diferentes, y la necesidad de una elevada formación y actualización para abordarlo, ha hecho que en los últimos años tenga un menor peso en la sociedad científica y que menos oncólogos se dediquen a ello”, señala el especialista de GOTEL.

Retraso en el diagnóstico
A la escasez de profesionales se une el retraso en el diagnóstico y, más aún, en el estadiaje del tumor una vez se ha detectado, clave para iniciar el tratamiento, según los expertos de GOTEL. “No sólo encontramos una barrera en la detección del linfoma, que en numerosas ocasiones se confunde con patologías comunes debido a la sintomatología inespecífica, sino que, además, en numerosas ocasiones se retrasan los estudios que nos dirán qué tipo de linfoma es y en qué fase se encuentra”, detalla García Arroyo.

Y es que son necesarios estudios de TAC y PET y un correcto análisis patológico y molecular, que requiere una gran preparación profesional y que no siempre está disponible o se realiza con celeridad. “En el caso del linfoma sería necesario el establecimiento de circuitos rápidos como ya se hace con otros tumores”, explica el secretario de GOTEL. De hecho, GOTEL trabaja en una red de ‘centros de excelencia’ en el tratamiento y estudio de linfomas que contribuyan a vehicular y organizar estudios clínicos y de tratamiento de esta patología.

Mejor supervivencia y curación
El dato positivo, según los especialistas de GOTEL, es la mejora de la supervivencia y las buenas perspectivas en los tipos de linfoma más agresivos. “La llegada de la inmunoterapia y los fármacos biológicos está suponiendo una auténtica revolución en muchos tumores y en el caso de los linfomas, más si cabe, convirtiéndolos en un modelo de enfermedad oncológica curable”, detalla García Arroyo. En este sentido, GOTEL trabaja en diversos ensayos de forma coordinada entre los hospitales miembros del grupo. Tal y como explica García Arroyo, “estamos desarrollando investigaciones moleculares para determinar las causas que producen que un linfoma folicular se vuelva agresivo. Además, estamos testando nuevos fármacos biológicos como tratamiento alternativo combinado con la quimioterapia en Linfomas B difuso de células grandes”.

“El aumento de la esperanza de vida de vida de los españoles hace que los especialistas prevean un aumento significativo de los linfomas a lo largo de las próximas décadas, de ahí la necesidad de poner de relieve todas sus asignaturas pendientes”, asegura Mariano Provencio, presidente de GOTEL y jefe del Servicio de Oncología del Hospital Puerta de Hierro de Madrid.

De los dos grandes grupos de linfomas, el No Hodgkin representa el 85% del total y cada año se diagnostican en España más de 6.100 nuevos casos. La incidencia del Linfoma de Hodgkin es 1.100 casos, una media que según los expertos de GOTEL “se encuentra en la franja media/alta respecto a Europa y el resto del mundo y que se ha incrementado en los últimos años”, señala Provencio.

El síntoma más habitual del cáncer linfático es la aparición de un bulto que no suele ser doloroso. Algunos pacientes pueden presentar fiebre, sudoración, pérdida de peso o picor y manchas en la piel. Todos esos síntomas, en ocasiones, se confunden con una infección retrasando el diagnóstico.

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