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La hiperglucemia dobla la tasa de mortalidad en los pacientes tras un infarto o angina

Un artículo publicado recientemente  en Revista Española de Cardiología (REC) pone de manifiesto que los pacientes con hiperglucemia ingresados tras sufrir un síndrome coronario agudo presentan una tasa de mortalidad del 23,3% frente al 11,2% de los que no manifiestan estos índices hiperglucémicos.

La hiperglucemia interfiere y perjudica directamente al sistema cardiovascular, ya que aumenta el tamaño del infarto, incrementa los valores de presión arterial sistólica y diastólica, deteriora la función endotelial (encargada de regular las acciones de la pared vascular) o activa la vía de la coagulación, entre otros. Más concretamente, los pacientes que presentan mayores variaciones entre la glucosa al ingreso y el valor basal (en ayunas) durante su hospitalización muestran una peor evolución clínica. Este cambio tan brusco en los valores de glucosa en sangre desencadena un estrés oxidativo responsable, entre otros, de la aparición de arteriosclerosis y por tanto, del empeoramiento de las enfermedades cardiovasculares.

El estudio, llevado a cabo por investigadores del Departamento de Cardiología del Centro Hospitalario de Coimbra (Portugal), analizó un total de 2.043 pacientes ingresados por SCA y sin diabetes mellitus conocida entre 2007 y 2013. La población se dividió en cuartiles, en función de los niveles de glucosa en sangre en el momento del ingreso:

- Cuartil 1: ≤ 90 mg/dl
- Cuartil 2: 90-140 mg/dl
- Cuartil 3: 141-180 mg/dl
- Cuartil 4: ≥ 180 mg/dl (hiperglucemia)

A todos ellos se les realizó una prueba de sobrecarga oral de glucosa el tercer o cuarto día de ingreso y se permitió establecer el diagnóstico de diabetes en el 43,1% de los pacientes del cuartil 4. "Tras el alta hospitalaria, a un 59% de los pacientes de este cuartil se les prescribió insulina y antidiabéticos orales. Este porcentaje tan alto demuestra que, antes del ingreso, los pacientes hiperglucémicos no sabían que padecían dicho trastorno metabólico, por lo que se deberían controlar mejor los niveles de glucosa en la población general (antes de ser ingresados)", explica Rosa María Lidón Corbí, presidenta la Sección de Cardiopatía Isquémica y Cuidados Agudos Cardiovasculares de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Asimismo, y contrariamente a los cuartiles inferiores, "después del alta, los pacientes con índices de hiperglucemia reciben menos inhibidores de la enzima de conversión de la angiotensina, los IECA's y ARA-II, ambos responsables no solo de la reducción de la tensión arterial, sino que son fármacos útiles en la prevención secundaria", matiza la doctora, quien también añade que "precisamente el tratamiento con IECA's es el que mejora la supervivencia del paciente, por lo que la no-prescripción de dicha medicación tras el alta puede colaborar a la peor evolución e incluso, al aumento de la mortalidad en los pacientes hiperglucémicos, ya que no reciben toda la medicación recomendada en las Guías de Práctica Clínica de las diferentes Sociedades Científicas".

Por su parte, Hélia Martins, del departamento de Cardiología del Centro Hospitalario de Coimbra y autora del estudio, explica que "la hiperglucemia es un importante marcador de riesgo en los pacientes con síndrome coronario agudo.Durante la hospitalización es obligatorio hacer la prueba de tolerancia a la glucosa para identificar posibles trastornos y de todos los pacientes que participaron en ella, cerca del 15% eran diabéticos y no lo sabían. Ante este dato, podemos decir que la atención primaria desempeña un papel clave en todo este proceso".

Ante esta evidencia, la SEC recomienda controlar los niveles de glucosa, siempre mediante una meticulosa monitorización, evitando la disminución pronunciada y rápida de los valores de glucosa, puesto que esta mayor variabilidad es la principal causante del empeoramiento clínico. Lidón considera que "hay que prestar especial atención a los valores óptimos de glucemia en los pacientes que han sufrido un síndrome coronario agudo, ya que son diferentes para los diabéticos (entre 140 y 180 mg/dl) que para los no diabéticos (inferiores a 140 e incluso a 120 mg/dl)".

Del mismo modo, aconseja que tanto los pacientes diabéticos como aquellos que no lo son controlen los factores de riesgo cardiovascular (colesterol elevado, hipertensión, diabetes, tabaquismo y sedentarismo) y lleven una vida saludable mediante una alimentación equilibrada y la realización de ejercicio físico regular, a ser posible una media de 30 minutos al día. "Prevenir es la solución más saludable y eficaz, tanto a nivel primario como secundario. Es más, se ha comprobado que en casos de enfermedad coronaria o insuficiencia cardiaca, el entrenamiento puede mejorar la contractibilidad del corazón" concluye la doctora.

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