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Las alergias por contacto siguen en aumento

Barcelona ha acogido el 12º Congreso de la Sociedad Europea de Alergia Cutánea y Dermatitis de Contacto (ESCD). Según recuerda Anna M. Giménez-Arnau, presidenta del congreso, especialista en Dermatología y dedicada a la inmunoalergia cutánea en el Servicio de Dermatología del Hospital del Mar, vivimos rodeados de sustancias irritantes, muchas en nuestro entorno profesional pero casi todas en los productos de uso diario, "desde metales como el sulfato de níquel de la bisutería, hasta la metilisotiazolinona, muy estudiada y discutida en los últimos dos años por los especialistas, presente como conservante biocida en fragancias, cosméticos, toallitas higiénicas o en muchos otros productos. Esta sustancia, considerada desde los años setenta como mucho más segura que otras, está ahora en el punto de mira de los especialistas y las normativas europeas. Su uso tan extendido ha incrementado los casos de alergias de contacto hasta cifras que rayan la epidemia", explica Giménez-Arnau haciendo referencia a uno de los temas más novedosos del congreso.

Cuando estas dermatosis aparecen derivadas de la actividad profesional, su impacto tiene una repercusión profesional y personal, explica la doctora. Es el caso, por ejemplo, del eczema crónico de manos. En España, el 10% de la población presenta este problema crónico y cuando la enfermedad es severa interfiere en las relaciones personales, con muchísima repercusión social. Existen distintos tipos de eczemas de manos, resultado de una alergia o de una irritación por contacto con diversos materiales, y que se caracterizan por el picor intenso y lesiones como manchas, granos, costras, erupciones, rojeces...

Todas estas dermatitis pueden deberse al contacto con productos o con sustancias, bien en el entorno profesional o simplemente diario. Al margen de lo citado, también existen dermatitis alérgicas o tóxicas inducidas por exposición fotolumínica. Los agricultores son un colectivo expuesto, pero también lo son aquellas personas que tienen como afición la horticultura o la jardinería.

Otro ejemplo son las dermatosis proteínicas. Se trata de problemas cutáneos que sufren las personas que trabajan en condiciones de humedad y en contacto con alimentos. Por ejemplo: dermatitis de contacto alérgicas por disulfuro de dialilo (ajo), lactonas sesquiterpénicas (alcachofas, laurel, endivias o lechugas), urticarias de contacto (piel del melocotón o del kiwi) y una forma especial de dermatitis alérgica de contacto inmediata, que conocemos como dermatitis de contacto causada por proteínas. "Estas dermatosis están relacionadas principalmente con las proteínas animales o vegetales, es decir, con plantas, frutas y especies, granos y harinas de cereales, enzimas, etc. Los cocineros y ayudantes de cocina, trabajadores de pizzerías y caterings, panaderos y pasteleros, carniceros y trabajadores de mataderos, fruteros, pescaderos o manipuladores de pescado y congelados y veterinarios son los colectivos que se verán más afectados profesionalmente, pero todos cocinamos en casa y las amas de casa o cualquier persona con este problema tiene serias limitaciones en la cocina", nos comenta la especialista.

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