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Cada año se diagnostican 4.300 cánceres de hígado debidos a hepatitis y cirrosis

El cáncer de hígado es el quinto que más frecuentemente se diagnóstica en hombres a nivel mundial y el segundo que provoca más mortalidad. En mujeres, es el séptimo cáncer más diagnosticado y el sexto cáncer como causa de muerte. Por este motivo, este año, la campaña de salud pública promovida por la Organización Mundial de Gastroenterología (WGO), representada en España por la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), se centra en la prevención, sensibilización, diagnóstico y tratamiento del cáncer hepático.

Desde la FEAD, sus expertos quieren incidir especialmente en las causas de este cáncer y en la importancia de la detección precoz y el tratamiento en las personas de riesgo. «El Día Mundial de la Salud Digestiva (DMSD) es una acción que pretende concienciar a la sociedad sobre problemas de salud del aparato digestivo que afectan al mundo y que son de gran importancia. Este año el objetivo es ofrecer recomendaciones a la población y a los pacientes para la prevención y el tratamiento del cáncer de hígado», explica Enrique Domínguez Muñoz, Presidente de la FEAD.

La incidencia anual del cáncer de hígado en España es de aproximadamente 3.000 hombres y 1.300 mujeres, aproximadamente 10 casos por cada 100.000 hombres y 2,5 por cada 100.000 mujeres, similar a las cifras de Francia, e inferior a Italia. El cáncer hepático es significativamente más frecuente en los hombres que en las mujeres y, generalmente, se presenta en personas entre los 50 y los 60 años de edad.

Las tres principales causas de carcinoma hepatocelular, que es el subtipo histológico más frecuente de cáncer hepático primario, con una tasa del 70 al 85% del total, son la hepatitis B, la hepatitis C y el consumo excesivo de alcohol. Las tres son causas potenciales de cirrosis hepática.
«Debemos tener en cuenta que los avances en las técnicas de imagen y la inclusión de los pacientes de elevado riesgo en programas de seguimiento y prevención nos permiten un diagnóstico más temprano del tumor y la intervención con tratamientos curativos» explica Augusto Villanueva, coordinador científico del DMSD 2013.

Cirrosis, principal causa del cáncer hepático
La cirrosis hepática tiene muchas causas. Las más frecuentes en España son el alcohol, el virus de la hepatitis C y el virus de la hepatitis B. En algunas ocasiones, los pacientes tienen más de un factor desencadenante, con lo que la aparición de cirrosis se acelera. En un 90% de los casos, el cáncer hepático se produce por un historial cirrótico

La ingesta excesiva de alcohol es una de las causas más frecuente de cirrosis en el mundo occidental. En España, el alcoholismo es causa de entre un 40 y un 50% de los casos de cirrosis. El alcohol, además, contribuye a empeorar la función del hígado en pacientes con enfermedades hepáticas de otro origen. Numerosos estudios demuestran que los pacientes con cirrosis alcohólica que dejan de beber alcohol suelen presentar una mejoría marcada en su función hepática, aunque no eliminan completamente el riesgo de desarrollar cáncer.

Hepatitis B y C, dos evoluciones distintas
En España, como en la mayoría de los países desarrollados, la infección por el virus de la hepatitis B afecta a un número cada vez más reducido de personas ya que la vacuna forma parte del calendario de vacunación obligatorio. Sin embargo, desde la FEAD se recomienda no descuidar al grupo de personas que, bien por edad o por procedencia geográfica, puedan verse afectados por este virus dada la importancia de iniciar un tratamiento lo antes posible. «El tratamiento antiviral eficaz, tanto en hepatitis B como en hepatitis C, se asocia a un cambio en la historia natural de la enfermedad evitando la progresión a cirrosis y el posterior desarrollo de cáncer hepatocelular. Por ello, y debido a que la principal causa de cáncer en nuestro medio son las hepatitis virales B y C, la mejor estrategia de prevención del cáncer es el tratamiento precoz de éstas», subraya José Luis Calleja Panero, experto de la Aparato Digestivo.
Cabe señalar que tras una fase aguda inicial en que un 20% de infecciones por virus de la hepatitis C se curan espontáneamente, la enfermedad se cronifica. Esta fase puede alargarse 20-30 años sin más síntomas que algunas alteraciones de los marcadores hepáticos en los análisis de sangre. Después, en un 20-30% de los casos puede desembocar en cirrosis y posteriormente en cáncer de hígado. Gracias a los tratamientos actuales y al diagnostico precoz, el cáncer de hígado en pacientes de hepatitis C no es superior al 5% del total de infectados.

Prevención y control del cáncer hepático
Los expertos de la Fundación Española del Aparato Digestivo recomiendan dos medidas básicas de prevención para el cáncer de hígado:
1) El control de los factores de riesgo, que incluye la promoción de campañas de sensibilización y prevención del alcoholismo especialmente entre los jóvenes, y la rehabilitación de personas que ya lo padecen. Asimismo, se recomienda concienciar a la población sobre las vías de transmisión de las hepatitis víricas (fundamentalmente la tipo C).
2) La promoción de programas de detección precoz de cáncer hepático en pacientes incluidos en grupos de riesgo, particularmente si ya han desarrollado cirrosis hepática.
«Los pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer hepático deben ser incluidos en programas de vigilancia del mismo modo que se manejan programas de cribado para el cáncer de mama o de colon» explica Villanueva. «Las guías de práctica clínica recomiendan los programas de cribado en pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer hepático, principalmente pacientes afectos de cirrosis. Lamentablemente, un número notable de pacientes se diagnostica fuera de los programas de vigilancia, en estadios avanzados de la enfermedad donde no es posible aplicar tratamientos potencialmente curativos», aclara este experto.
Dado que con un diagnóstico precoz que permita la aplicación de un tratamiento curativo, la tasa de supervivencia del cáncer de hígado puede alcanzar el 70% a los 5 años, y puesto que existe una técnica de cribado eficaz mediante ecografía abdominal, la población de riesgo debe incluirse en programas de vigilancia periódica.

1) sufren cirrosis hepática por cualquier causa
2) tienen hepatitis B activa y antecedentes familiares de cáncer hepático
3) padecen hepatitis C crónica y daño hepático avanzado

Asimismo, la FEAD recomienda que los pacientes con enfermedad hepática sean referidos a un hepatólogo para su evaluación, tratamiento y seguimiento.
 

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