alfasigma-7dm


Las bacterias intestinales pueden estar asociadas al desarrollo de obesidad

Los cambios en la composición y la función metabólica de las bacterias intestinales se asocian cada vez más a la aparición de obesidad y otros trastornos metabólicos graves. Según ha declarado Antonio Gasbarrini, de la EAGEN, una asociación dentro de la Federación de Gastroenterología de la Unión Europea (UEGF), estudios recientes con animales han servido para entender la patogénesis de la obesidad, por lo que abren nuevas vías potenciales para luchar contra ella en el futuro. «Hace años que sabemos que la obesidad es el resultado de una compleja interacción entre factores genéticos y ambientales», afirma. «Los últimos resultados, que indican que las bacterias intestinales también pueden afectar al desarrollo de materia grasa, resistencia a la insulina e inflamación de bajo grado, son bastante sugerentes y ofrecen posibilidades prometedoras para desarrollar nuevos métodos de tratamiento de algunas enfermedades metabólicas.»

El intestino humano contiene un gran número y una gran diversidad de microorganismos que viven en simbiosis y que en ocasiones reciben el nombre de flora intestinal. La flora intestinal de los humanos contiene al menos 1.014 bacterias (con un peso aproximado de 1,5 kg) y hasta 2.000 especies bacterianas. Cada individuo tiene además una flora intestinal única, si bien existe un conjunto clave de microbios (microbioma) que se comparte entre los miembros de una familia, independientemente de los diferentes entornos. La flora intestinal desarrolla funciones importantes, como ofrecer una barrera inmunológica frente a bacterias patógenas y, además, desempeña un papel fundamental en la producción de vitaminas y en el procesamiento de componentes de nuestra dieta que, de otro modo, no podrían digerirse. La flora intestinal y sus productos también ayudan a controlar el gasto y el almacenamiento de energía de un individuo.

Algunos estudios recientes, realizados sobre todo con animales, han identificado una estrecha asociación entre la flora intestinal y la aparición de obesidad y sus trastornos relacionados.Las pruebas se consideran tan evidentes, que el año pasado un equipo de investigadores belgas llegó a acuñar el término "micrObesidad (de microbios y obesidad).3

Según Gasbarrini, los individuos obesos tienen menos diversidad microbiana y, además, presentan vías metabólicas alteradas en su flora intestinal. En el caso de los ratones, estos cambios parecen provocar un aumento en la extracción de calorías de la dieta, así como un aumento en el almacenamiento de energía y en la resistencia a la insulina y un incremento en la inflamación crónica de bajo grado del tejido graso, lo que es característico de la obesidad y de la resistencia a la insulina.

«Por supuesto, estos resultados con animales deben confirmarse en estudios humanos, pero sin duda indican que el intestino puede desempeñar un papel importante, hasta ahora no reconocido, en el desarrollo de la obesidad», afirma Gasbarrini.

Este experto aclara que la posible asociación entre la flora intestinal humana y la obesidad puede tardar muchos años en aclararse y parece más complicada de lo que se pensaba en un principio, pues probablemente implica una interacción entre la flora y la dieta. «En el momento del nacimiento, los humanos están esencialmente libres de bacterias, pues la colonización comienza poco después del parto», explica. «Llega un momento en el que el cuerpo se convierte en el anfitrión de muchas y complejas comunidades de microbios; además, ahora se piensa que los hábitos dietéticos son uno de los factores principales que contribuyen a la diversidad de la flora intestinal humana. No obstante, todo lo que podemos decir por ahora es que los individuos obesos parecen tener unos niveles de bacterias diferentes de los individuos no obesos, lo que puede afectar al modo el que procesan los diferentes alimentos.»

«En el futuro, si podemos identificar que un perfil específico de flora intestinal está asociado a un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad metabólica en humanos, puede que sea posible modificar dicho perfil utilizando prebióticos, probióticos o antibióticos concretos», afirma Gasbarrini. «No obstante, aún es preciso trabajar mucho más en este sentido para poder estar en posición de recomendar este método.»

Referencias

Tilg H, Moschen AR, Kaser A. Obesity and microbiota. Gastroenterology 2009;136(5):1.476-83.

Kau AL, Ahern PP, Griffin NW, et al. Human nutrition, the gut microbiome and the immune system. Nature 2011;474(7351):327-36.

Cani PD, Delzenne NM. The gut microbiome as therapeutic target. Pharmacol Ther 2011;130(2):202-12.

Esteve E, Ricart W, Fernández-Real JM. Gut microbiota interactions with obesity, insulin resistance and type 2 diabetes: did gut microbiote co-evolve with insulin resistance? Curr Opin Clin Nutr Metab Care 2011;14(5):483-90.

Backhed F, Ding H, Wang T, et al. The gut microbiota as an environmental factor that regulates fat storage. Proc Natl Acad Sci U S A 2004;101:18-23.

Angelakis E, Armougom F, Million M, et al. The relationship between gut microbiota and weight gain in humans. Future Microbiol. 2012 Jan;7:91-109.

United European Gastroenterology Federation – www.uegf.org

European Association of Gastroenterology, Endoscopy and Nutrition – www.eagen.org

Valora este artículo
(0 votos)
  • Modificado por última vez en Martes, 23 Abril 2013 06:21

Deja un comentario

Siete Días Médicos es una web para profesionales sanitarios.
En ningún caso se publicarán ni se responderán consultas médicas realizadas por pacientes.

BOTON LOGO 7DMLa revista Siete Días Médicos y su web son un producto de Ediciones Mayo S.A. destinado a los profesionales de la atención primaria. Los contenidos de la revista y la web requieren de una formación especializada para su correcta interpretación. En ningún caso la información proporcionada por Siete Días Médicos reemplazará la relación de los profesionales médicos con los pacientes.

Web Médica Acreditada. Ver más información

 

 

Comunidad